Categoría: Relatos y Moralejas del día a día

Relatos y Moralejas contadas a través de técnicas de Story Telling y conceptualizadas con Infografías sencillas.

¿Quieres alegría?… ¡Pon un garabato en tu día!

Pon un garabato en tu día!. Todos hacemos garabato. Cada uno dicen los expertos que significa una cosa. ¿Qué garanato haces tú?

¿Quién no dibuja garabatos cuando está en las reuniones?

Yo me suelo fijar y casi todo el mundo los hace. Hay de todo tipo: casas, animales, estrellas, flores, nubes, figuras geométricas, jefes furiosos, etc…

A mí me salen flechas. De todo tipo: grandes, pequeñas, hacia arriba, hacia abajo, a izquierda y derecha. Me gustaría otro tipo de garabato más interesante, pero no. ¡Flechas tenían que ser!. Una pena. Parece que todo en esta vida se puede explicar. He mirado en Google para ver si alguien había investigado sobre el tema. Efectivamente, estaba en lo cierto. Hay verdaderos tratados sobre las flechas. Los expertos en garabatos de flechas dicen que “simbolizan los vectores hacia donde te diriges en la vida«.

Si va hacia arriba significa que orientamos nuestra vida hacia los demás.

Si va hacia abajo simboliza que la orientamos a nosotros mismos.

Si la flecha va a la izquierda simboliza que nos enfocamos mucho en el pasado y a la derecha significa que encaramos el futuro”.

Una explicación bastante razonable y lógica. Me quedo tranquilo. Mi vida se dirige a los demás, a mi interior, al pasado y al futuro.

¡Como debe ser!.

Hay que cubrir todas las opciones.

…y tú: ¿Haces garabatos?

¡Menudo churro de coletas !

La importancia de ponerse pequeños objetivos. Da igual lo pequeños que sean. Si eres perseverante al final lo consigues. Aunque sea hacer unas coletas.

“¡Menudo churro!”, me decían todas las mañanas antes de empezar la jornada laboral.

Todas las mañanas sin falta.

Algo bastante desilusionante. Con mucha paciencia, mucha perseverancia e innumerables videos de Youtube he de decir que he cumplido el objetivo que me propuse hace ahora casi un año.

Me he convertido en un verdadero ’experto’ haciendo trenzas y coletas sencillas a las pequeñajas. No hay festival del colegio que se me resista [por ahora]. No ha sido un camino fácil. Ni mucho menos. Lo más sencillo se puede volver muy complejo si no se practica. Que la raya quede perfectamente recta y no serpenteante y cada pelo en su sitio son ‘palabras mayores’.

Ahora me dicen “¡Papi, que bien peinas!”. Un pequeño objetivo que ha merecido la pena.

Próximo paso: Aprender a hacer moños.

¡Maldita Nespresso!…

La importancia de expresar nuestros sentimientos. Te haces responsable y se aprovechan de ti. Hay que ser asertivo y decir lo que piensas y quieres

¡Maldita Nespresso!.

El equipo de Logística estaba formado por 20 personas. Cambiaron de oficina. Necesitaban un almacén más grande en un polígono industrial a las afueras. Finalizada la mudanza, empezaron las quejas. No había cafeterías cercanas  y no tenían máquina de café. Reclamaron una. Y se les concedió.

…una Nespresso de última generación acompañada por cien cápsulas de diferentes tipos de café.

Los que tomaban el café con leche protestaron. Faltaba leche.

María tomó la iniciativa. Trajo leche de su casa. Todos contentos… hasta que se acabaron las cápsulas. Una semana sin café.

María tomó la iniciativa. Se encargó de comprar las cápsulas. Ya había café y leche. Y una encargada de café. Acordaron entre todos poner dinero en una cesta. Unos pedían Ristretto. Otros Vivalto Lungo. Otros Ciocattino. Unos leche entera, otros desnatada…

La vida de María se complicaba cada día. No protestó. El conflicto le hacía sentir mal.

…se acababa el agua. María llenaba la cafetera.

…se acababa la leche. María compraba leche.

Una vez a María se le olvidó comprar. El chico del camión de reparto dijo en broma: «María, Y mi café». María, no pudo controlar su rabia retenida.

Solo se atrevió a decir: “¡Maldita Nespresso!”

Sobre sumas, restas y preguntas de los niños

Ejercicios de sumas y restas y las preguntas poderosas de los niños. Para qué comprar tantos plátanos si luego se ponen pochos

Ayudaba a mi hija mayor a hacer los ejercicios de sumas y restas del cole.

Uno de los ejercicios del cole decía algo como esto:

María compra en la tienda 15 plátanos.

Juan compra en la tienda 12 plátanos.

¿Cuántos plátanos tienen entre los dos?

Mi hija me pregunta con curiosidad: ¿Papi. Por qué compran tantos plátanos si luego se ponen pochos y negros?

…ummm, pues muy buena pregunta, le respondí.

Todos somos buenos en algo…

La importancia de saber diferenciarse. Incluso un pequeño wombat se diferencia y se convierte en un animal único e irrepetible.

Todo día es bueno para aprender algo.

Hace tiempo aprendí que el WOMBAT es un animal. Para ser más precisos, un marsupial adorable de hábitos crepusculares que vive en Australia. Dicen que DESTACA por su agilidad, velocidad y talento. Habilidades muy apreciadas y valoradas en los tiempos que corren.

Destacar en esta vida es algo muy bueno. Es el camino para lograr el éxito y para fortalecer la marca personal. Y, estos entrañables marsupiales, DESTACAN respecto de cualquier ser vivo del Planeta por sus heces en forma de perfectos cubos cuadrados. O dicho de otra forma. Por sus cacas cúbicas.

Es una asquerosidad. Cierto. Pero es lo que es. Esto nos lleva a la conclusión importante: Cualquier cosa que hagamos en esta vida, por muy insignificante que nos parezca, por muy fea que resulte, por poco atractiva que sea,… puede hacernos DESTACAR y diferenciarnos del resto.

Cualquier Wombat (o no Wombat) que se precie le resultará totalmente indiferente esta disertación muy cercana a lo absurdo. Algo normal. Ellos son simplemente pequeños y entrañables Wombats.

… totalmente despreocupados de lo que piensen los demás.

Disfrutar de la Infancia de nuestros hijos.

Vivir la infancia de nuestros hijos. Vivir su  inocencia, su sorpresa, esa etapa en la que se forja su personalidad y los padres son el centro de su universo

Había tenido una carrera profesional de prestigio.

Tenía dos hijos y una hija. Ya mayores. Su hijo pequeño regresaba a España después de algo más de tres años trabajando en Dinamarca. Había encontrado un trabajo en España. Se había alquilado un pequeño apartamento con su novia. Estaban los dos muy ilusionados. El padre, por estar cerca de su hijo. El hijo, por estar cerca de su padre. Hacían muchos planes juntos.

Un día quedamos a cenar y tomar unas copas. Le pregunté al padre:

– ¿Cuál ha sido el mayor error en tu carrera profesional?

Se quedó en silencio. Pensativo. Su cara reflejaba tristeza. Al cabo de un rato contestó de forma sincera. “Mi mayor error fue no her estado presente en la etapa en la que mis hijos eran muy pequeños”.

… y, papá, ¿por qué lo dices?

“Hijo. Porque jamás en mi vida podré volver a vivir esa etapa con vosotros. Cuando todavía conservabais pura vuestra inocencia. Cuando todo os sorprendía y maravillaba. Cuando vuestro mayor regalo e ilusión en la vida era estar conmigo y vuestra madre. Cuando al entrar a casa saltabais todos del sillón para ver quién era el primero en darme un beso.”

La piedra…

LA PIEDRA Por Antonio Pereira: poeta y escritor españolEl distraído tropezó con ella.El violento la utilizó como proyectil.


Por Antonio Pereira: poeta y escritor español

El distraído tropezó con ella.

El violento la utilizó como proyectil.

El emperador construyó con ella.

El campesino cansado la usó como asiento.

David mató a Goliat; y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.

Para los niños fue un juguete.

En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona. No existe piedra en el camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.

La tortilla de patatas perfecta

La tortilla de patatas perfecta. Parece una tarea fácil...pero no lo es. Existen millones de variantes. El ingrediente más importante...la alegría e ilusión

Hace años me puse un objetivo.

Hacer la tortilla de patatas perfecta.

Parece una tarea sencilla. Pero no lo es. Solo se necesitan unos pocos ingredientes: – Huevo, Cebolla, Patatas, Aceite, Sal, una sartén, fuego y tiempo. La definición de “perfecta” es diferente para cada persona. Para mí es medio hecha y con cebolla. Para gustos los colores.

Pues bien, al principio salían malísimas. Incomibles. No desesperé. Recogí todas las recetas de cocina disponibles en la red. Analicé las recomendaciones expuestas por los ganadores de premios nacionales. Compré la mejor sartén para tortillas, medidores de temperatura, los mejores ingredientes, etc…

La cosa mejoraba. Sin duda… pero seguía sin ser perfecta. Siempre faltaba algo. Preparé un Excel con todas las variaciones con combinación posibles para hacer la tortilla en base a todo el aprendizaje. Parece increíble, pero existen cientos de miles de variaciones para poder cocinarla. Apuntaba aprendizajes. Evaluaba periódicamente el colesterol… por si acaso.

Todo estaba controlado. Leí recomendaciones de gurús expertos en “la felicidad y en las tortillas”. Decían que los sueños siempre se consiguen con perseverancia.

Jamás conseguí la tortilla perfecta. No tengo el don para hacer tortillas perfectas.

Una bonita historia

Una bonita historia son lo verdaderamente importante. Hace tiempo escuché la siguiente noticia en la radio mientras regresaba en coche a casa por la noche.

Hace tiempo escuché la siguiente noticia en la radio mientras regresaba en coche a casa por la noche.

Un niño autista está con su madre en la estación de metro de Cuatro Caminos en Madrid. El niño va acompañado con su “trapito de apego”. Es un trapito que le hace estar más seguro. Más tranquilo. Es su trapito de toda la vida. Siempre sale a la calle con él. Madre e hijo se suben al metro. El metro se va. Y, sucede lo peor que puede pasar. Descubren que se han olvidado su trapito en un banco en la estación.

Regresan.

Y ya no está.

La madre lo busca desesperada. Pregunta a todo el mundo. Publica en Twitter un mensaje para saber si alguien lo ha encontrado. No hay respuesta. El trapito estaba descatalogado. Ya no se fabricaba.

La noticia se propaga.

Emiten en la radio un comunicado para saber si alguien lo ha encontrado. Y, sucede el milagro.

Una madre de Guadalajara (creo) tenía el mismo trapito en un cajón. Era el trapito de su hijo cuando era pequeño. La madre consulta con su hijo la opción de darlo. Su hijo dice que sí. Se pone feliz. Contactan con la madre del niño. Y se lo envían por mensajería urgente.

Por la noche y para la hora de la cena, ese niño autista tenía de nuevo a su trapito gemelo con él.

Me gustó mucho la historia.

Profesores que nos dejan huella

Profesores que nos dejan huella. Hay cosas que se olvidan, lo que no se olvida es lo que un profesor te hizo sentir y las ilusiones despertadas

Recuerdo al profesor de mecánica de fluidos.

Fue hace mucho tiempo. Internet era todavía un pequeño embrión. Al llegar a clase, borraba la pizarra y escribía una cita en la parte superior izquierda. …de un filósofo, de un científico, de un poeta, de un libro que había leído.

Y se quedaba callado. Para que reflexionásemos.

Esperaba 5 minutos…y empezaba la clase. Se ponía a explicar con pasión el número de Reynolds, los caudales y las presiones. Los días de examen hacía lo mismo. En lugar de 5 minutos dedicaba 10. Restando tiempo al examen. Decía que: “lo importante iba primero”. Ese día, los nervios hacían extremadamente complejo reflexionar sobre la cita escrita.

Han pasado muchos años. Internet se ha hecho mayor. Se me han olvidado las fórmulas de la mecánica de fluidos y el número de Reynolds. Pero recuerdo al profesor. Sus enseñanzas. Los valores que intentaba inculcarnos a los alumnos. La pasión que ponía en la enseñanza. Su coherencia. Su constancia.

Su frase: “Lo importante, lo primero”.

Hoy lo tenemos más fácil. Cada día podemos recibir cientos de miles de citas a través de Linkedin, Facebook, Pinterest,… Nos emocionan. Nos apresuramos a dar al Like y, a los pocos minutos,…

…se nos olvidan.

¡Vamos a cazar ranas a la charca!

Vamos a cazar ranas. ¿Os acordáis?. De pequeño era un gran cazador de ranas. Luego las soltábamos para cazarlas el siguiente día y que no se acabasen

De niño iba a coger ranas a la charca.

Había cientos de ranas. Y cientos de niños buscando ranas.

Era muy divertido. Metíamos la mano en el barro de la charca y con un par de movimientos en zigzag las cogíamos. Había que intuir donde se escondían. Luego las contábamos y las volvíamos a soltar para que no se acabasen y para volverlas a cazar el siguiente día.

Volvíamos a casa cubiertos de barro y con olor a rana. Cuanto más barro y más sucios, más divertido nos lo habíamos pasado. Se me daba muy bien coger ranas. Era el mejor de la pandilla cazando ranas. El fútbol, por el contrario, nunca se me dio bien. Me vi obligado a desarrollar las habilidades de portero. Me convertí en un buen portero que cazaba ranas.

Hoy paseo por la misma charca. Sigue habiendo ranas. Lo que no hay es ningún niño cazándolas. Muy curioso. Imagino que es porque no está muy bien visto cazar ranas.

Este verano vi una rana saltar sobre la charca. Miré a mi alrededor. Nadie me observaba. Metí la mano en la charca para ver si la cogía. Se me escapó.

Perdí mi habilidad de cazar ranas.

¿Y tú, que haces en la empresa donde trabajas?

¿Y tú que haces en la empresa donde trabajas?. Da igual la posición y el cargo que tengas. Todos podemos contribuir a la misión de la empresa

La historia es muy famosa.

… pero siempre es bueno recordarla.

Fue protagonizada por el ex Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en una de sus visitas oficiales a las oficinas de la NASA en el año 1961. Mientras caminaba por las instalaciones, Kennedy se cruzó con unos empleados de la limpieza que se encontraban barriendo y fregando los pasillos del complejo. Kennedy se detuvo a conversar con uno de ellos. Le saludó con un apretón de manos y le preguntó:

– “¿Y usted qué hace aquí en la NASA?”

…imagino que la pregunta podía estar motivada «para quedar bien y salir bien en la foto» y que esperaba una contestación como la siguiente:

– “Señor. Estoy barriendo los pasillos” No fue así.

El empleado con gran orgullo le respondió:

“Señor, ¡estoy contribuyendo a poner a un hombre en la luna!”

[…]

Esta anécdota refleja la filosofía que imparte la NASA en sus empleados. Con independencia del puesto o cargo que cada uno tenga. Todos saben que cada uno de ellos, contribuye de manera eficiente hacia la misión principal que tenga la organización.

Y, nosotros: ¿Qué función tenemos en nuestra empresa?

El futbolín motivador.

El futbolín motivador. Definido en la literatura como una "herramienta estratégica" en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera

Está de moda.

Todo el mundo quiere trabajar en una empresa que tenga uno. …o más de uno. Universidades de renombre aseguran que mejora el rendimiento. Aumenta la productividad. Fomenta el compañerismo. Combate el estrés. La gente trabaja mejor. Se siente valorada, motivada y auto realizada. La empresa consigue un equipo comprometido, que trabaja mejor y con más ilusión.

¿Y qué puede ser eso que todos quieren?

Pues que va a ser. El futbolín.

Definido en la literatura como una «herramienta estratégica» en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera. Seguro que hay razones profundas. No obstante, nos podemos preguntar:

¿De verdad que con un simple futbolín se consigue todo eso?… Pues compremos 10 futbolines ahora mismo.

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¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?. No te digo ni que sí ni que no, te pregunto si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

Érase una vez hace muchos años:

Adulto – ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

Hijo pequeño ilusionado – ¡Siiii! Papi/Mami cuéntamelo. Cuéntamelo.

Adulto – No te he dicho que digas ni que Siii ni que Nooo. Sólo te pregunto si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

Hijo pequeño dubitativo – No.

Adulto – Vamos a ver. Yo no te digo ni que Si ni que No. Solo quiero que me digas si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

[Tras varios intentos se tiene el resultado]

Hijo pequeño llorando o enfadado por no poder escuchar el famoso cuento de la buena pipa.

[…]

Los niños nos hemos hecho mayores.

Pero seguimos contando cuentos …

…cuentos de la buena pipa.

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Mi amiga Montse

Carnicero con carrera y master. Por criar a tus hijos dejas el trabajo y luego para volver a trabajar las oportunidades desaparecen

Mi amiga Montse dejó de trabajar hace ahora 15 años.

Llevaba doce años trabajando en temas de administración, contabilidad y finanzas en una pequeña empresa de Aragón. Lo dejó todo por criar a sus dos hijos. Ha pasado el tiempo. Y sus hijos ya se han hecho “mayores”. Ya no necesitan tanto de sus cuidados. El mayor lleva a su hermano pequeño al colegio. Tienen su “pandilla” en el pueblo y apenas pasan por casa.

Ya son «más independientes». Ley de vida.

Montse estuvo cerca de un año buscando trabajo en Administración y Contabilidad. Pero no encontraba nada. Nadie la llamaba.

El Inem la ofreció la oportunidad de realizar un curso de Auxiliar de carnicería. Aceptó hacer el curso. El verano pasado nos explicaba que estaba ilusionada y motivada. Nos explicó todo lo que había aprendido en las técnicas de corte, controlando los alimentos, aprendiéndose nombres,… Contó multitud de anécdotas. Con mucho humor. Nos enseñaba fotos con su móvil.

Dice que hacer el curso le da un sentido a su día. Sus compañeros de curso la admiran. Es la más motivada. Montse siempre ha sido una chica alegre, optimista y generosa. La conozco hace tiempo. Nunca la he escuchado una queja

… aunque tiene infinitas razones para quejarse. Y con toda la razón.