Categoría: Emociones y Sentimientos

¡No te columpies!

Paseaba este domingo con mi hija pequeña. Apasionante ruta de parques, columpios y tirolinas. Hacía muy buen tiempo y aprovechamos para estrenar el disfraz de vampiresa para Halloween.
¡Colúmpiame papi!, me dijo.
Pues claro. ¡Colúmpiate y diviértete!.
¡Más alto papi!.
¡Hasta el cielo!, la dije.
Fue muy divertido.
De pequeño me gustaban mucho los columpios. Me balanceaba lo máximo que la gravedad y la energía cinética y potencial permite. Luego cometía la imprudencia de saltar y medir la distancia lineal recorrida. Algún pequeño golpe y torcedura, pero nada grave.
Reflexiono y descubro que hoy ya no me gustan los columpios.
Una pena. Desconozco la fecha en la que perdí la ilusión y llegué a la creencia de que los columpios son cosa de niños.
También pienso que cuando hacemos o decimos algo inadecuado, rápidamente la sociedad nos lo recrimina y nos advierte.
¡No te columpies!.
¡Sé prudente!.
¡No te equivoques!.
¡Cuidado!.
Y claro, cogemos miedo. Y ya no pretendemos alcanzar el cielo.
#Folicroquideldía

Vendedores de ilusiones…

Vendedores de ilusiones: Te quedas sin trabajo. Buscas y no encuentras. Entra el desánimo. Pasan los meses y llegan los años… La única salida que encuentras es “emprender”. Montarte una empresa y salir adelante. No queda otra. Escuchas a “vendedores de ilusiones”… y te ilusionas Lees a grandes poetas, filósofos y escritores… y te inspiran Lees los éxitos de los millonarios empresarios … y te motivan … pero, te queda alguna pequeña duda… y lees: “El riesgo más grande es no tomar riesgos… la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante … nunca desistas de un sueño… fuera de tu zona de confort es donde suceden las cosas mágicas … nada sucede a menos que primero sea un sueño “… Desaparecen tus dudas … y te lanzas a tu aventura empresarial … Solo escuchas lo positivo. Nadie te dice los riesgos… y, si te los dicen, “la ilusión te impide escucharlos”. … y, me pregunto: ¿Es suficiente con un sueño para emprender? ¿Qué hace falta para emprender? ¿Todo el mundo puede ser emprendedor?

Hay cosas que no tienen precio…

Hay cosas que no tienen precio. La mascota de mi hija pequeña no tiene precio. Es un conejito de peluche. Ella le llama “Conejito Trapito”. Nos costó solo 10 euros en una tienda. Lo tiene desde que nació. Se acuesta y levanta con él. Viaja con nosotros. Jamás ha dormido sin él. Juega con él. Cuando está triste quiere abrazar a su peluche. Perder a “Conejito Trapito” sería inimaginable para ella. Y para nosotros. Ya no vale 10 euros. No tiene precio. Leí una historia de un niño no tuvo tanta suerte. ¿o sí? Perdió su mascota favorita. En un hotel. Al llegar a su casa descubrió que no lo tenía. Se puso muy triste. Puedo empatizar con los sentimientos de sus padres y del niño. Los padres llamaron al hotel. El hotel puso todos los medios por encontrarlo. Y lo encontraron. El día siguiente tenía la mascota en su casa. La enviaron por mensajería urgente. Pero, la mascota venía acompañada. Con fotos de todo lo que había hecho en el hotel cuando estuvo solo. Estuvo en la sauna, en la piscina, tomando el sol, en el restaurante, en recepción atendiendo clientes. Siempre acompañada por los empleados del hotel. Con una sonrisa. ¡Qué mejor huésped podían tener! Un buen servicio al cliente… no tiene precio.