Categoría: La vida misma

Aspectos que nos pasan a todos cada día representados de forma gráfica con una pizca de humor en infografías y dibujos sencillos

¿Jugamos a las chapas?…

¿Jugamos a las chapas?

17.00 horas. Suena el telefonillo de casa.

– ¡Ya bajo!

– ¡No bajas!. ¡Tienes que hacer los deberes!

– Porfa, mami. Déjame. Está toda la pandilla abajo esperando.  Hoy toca Vuelta Ciclista… y mañana campeonato de Liga al ‘futbol-chapa’. No puedo faltar.

– Vale. Pero solo una hora.

Corriendo a la habitación a coger las chapas. Preparadas con cariño. Con fotos pegadas de ciclistas, jugadores de fútbol o coches de carreras. El proveedor de chapas era Pepe. El del bar de la esquina. Las tenía preparadas en un bote para darlas a los chavales. En el parque del barrio está montado el circuito ciclista. Elaborado hace una semana. Absolutamente intacto. Ningún viandante se atreve a pisarlo ni acercarse. Un circuito difícil. Con multitud de curvas. Con un puente.

Solo los más avezados conocen la técnica. Metiendo tres dedos en la chapa y girándola de canto permite avanzar más rápido y hacer curvas de 90 grados.

Ya estamos todos. Como siempre, todos hemos elegido a Cabestany.

Da igual. ¡Empieza el juego!

Un cero escondido en el trastero…

Mi primer cero patatero

En los trasteros de nuestras casas, a veces, aparecen verdaderos tesoros…

Cubiertos de polvo y almacenados en estanterías descansan ‘impasibles’ los apuntes de Ingeniería Industrial. Organizados en sus correspondientes carpetas. En una de ellas, se puede leer la palabra FÍSICA.

Al abrirla … aparecen los apuntes y resultados de los exámenes de la carrera. Destaca un examen en particular. Con un resultado particular… Un CERO patatero en FISICA. El primero. …ni una sola divergencia, gradiente o rotacional se libró de ser ‘asesinado matemáticamente’ por un servidor. ¡Un CERO perfectamente merecido!…

El profesor que tuvo ‘el honor’ de otorgarlo fue D. José Luis Torrentz. Un buen profesor. Una excelente persona. Cientos de horas de estudio. Largas noches sin dormir. Enorme sacrificio, Academias particulares…

… y todo,… para conseguir un puñetero CERO. “¡Qué injusto! ¡No me lo merezco! ¡Qué va a ser de mí!”… pensaba de joven….

Gracias a ese CERO… hice nuevos amigos, recibí el apoyo incondicional de mi familia, me divertí y aprendí que : “No todo lo malo que nos pasa es porque lo merecemos. A veces necesitamos cosas malas y tropiezos en la vida, para madurar y crecer como ser humano”.

Metodología de gestión de proyectos ASM…

Metodología de gestión de proyectos ASM. Metodología A Salto de Mata. La reina de todas las metodologías y presente en cualquier organización

Metodología de gestión de proyectos ASM. Está muy instaurada en las grandes organizaciones. No solo en los departamentos tecnológicos… sino en todas las áreas. Es óptima para ir saltando obstáculos de uno a otro. De sobresalto a sobresalto. De susto a susto. Si no recuerdo mal su significado era algo cómo “Metodología A Salto de Mata”. ¿A alguien le suena? ¿La cambiaría por otra?

La pesadilla de los mensajes automáticos fuera de oficina…

La pesadilla de los mensajes automáticos fuera de oficina

¡ Por fin llega el verano!

Y con el verano, las merecidas vacaciones… …y, con las vacaciones nos llega otra cosa… … los terribles mensajes automáticos de fuera de oficina por vacaciones. A ojo de buen cubero podemos clasificarlos en, al menos, 10 categorías diferentes. Se destacan por su relevancia dos de ellas.

1.- Mensajes en bucle – Tienes una urgencia. Envías un mensaje a Juan. Recibes una contestación que indica que está de vacaciones y que te pongas en contacto con Pepe. Lo haces. Envías un correo a Pepe. Recibes un mensaje de Pepe diciendo que está de vacaciones y que contactes con Juan.

>>Emociones que despierta: Soledad. Abandono. Desorientación.

>>Aprendizaje Principal: Proactividad para buscarte la vida como puedas.

2.- Mensajes en los que apareces como responsable sin saberlo – Alguien se va de vacaciones. Tú no lo sabes. Le envías un correo pidiéndole algo. Recibes una contestación automática que indica que está de vacaciones y tú eres la persona responsable de ‘backup’.

Emociones que despierta: Inicialmente sorpresa. Luego enfado.

Cuando recibes 60 correos de varios departamentos pidiéndote cosas; Furia, Ira y Rabia. Aprendizaje Principal: Ninguno positivo.

¿Algún otro mensaje automático a destacar?

La felicidad y el salmón ahumado…

La felicidad y el salmón ahumado

Tenía una misión importante. Hacer la compra. La lista era sencilla; embutidos, leche, fruta y pechuga de pollo. Ejecuté la operación con éxito y precisión.

Me fijé en un fantástico salmón ahumado de 5 euros. El salmón me decía “¡cómprame!, ¡cómprame!”.

Le hice caso. A los salmones no hay que llevarles la contraria.

Pagué la compra. Llegué a casa y empecé a meter las cosas en la nevera y, de repente,… ¡Maldición!. Se me había quedado el salmón ahumado en la caja del supermercado. La probabilidad de recuperarlo era nula. Todo tipo de sentimientos negativos. Desolación. Cabreo. Impotencia. Rabia…

Cinco euros tirados al estómago del siguiente cliente en la fila del supermercado.

Paulatinamente, el enfado se pasa. Vuelve la calma. Por la noche, abro la nevera. Para mi sorpresa, descubro que el salmón ahumado estaba en el cajón bien camuflado debajo del paquete de salchichón.

¡Siempre había estado ahí!.

Todo tipo de sentimientos positivos y felices pasan por la mente. Nunca un salmón ahumado supo mejor.

Cinco euros dan para experimentar muchas emociones…

…y llevarte algún aprendizaje antes de dormir.

La mayoría de las preocupaciones que tenemos nunca se cumplen. ¡Palabra de salmón ahumado!

¡Construya un rascacielos en 11 pasos !

¡Construya un rascacielos en 11 pasos!

Recuerdo un programa de TV. Se llamaba Bricomanía.

Estaba dedicado al bricolaje y la jardinería. Te proporcionaba instrucciones completas para reformar, arreglar o decorar tu hogar. Parecía muy fácil. Solo tenías que ir “a tu centro de bricolaje más cercano” a comprar las herramientas y materiales y seguir las instrucciones. En «una mañana», alicatabas tu cocina.

Lo haces.

Y descubres que la realidad es muy distinta. Siempre faltaban piezas y herramientas. O el cemento no pegaba… El resultado era desolador. Las emociones más toxicas surgían de tus adentros. Con el agravante de no poder echar la culpa a nadie como mecanismo de defensa. Intentabas arreglar la chapuza, pero con poco éxito.

Descubres que la teoría es fácil. La práctica es distinta. Se necesita experiencia. Trabajo. Habilidades…

Aprendí algo. Se me da horriblemente mal alicatar cocinas.

[…]

A veces, recibo invitaciones a cursos exprés para ser un gran líder, o un excelente negociador, o un orador brillante. Te garantizan que en «una semana» consigues con éxito tus objetivos. Mientras leo el temario me vienen a la mente «baldosas resbalando por las paredes porque el cemento no pega y la acción de la gravedad no las sujeta»…

… y se me quitan las ganas.

Mi primer LIKE

Mi primer LIKE

Recuerdo mi primer Like.

Fue un mes de Septiembre hace cuatro años. Sentía ganas de compartir ciertas reflexiones a la comunidad de Linkedin. Pero no me atrevía. Tenía miedo al “qué dirán”, a “que no gustase”, a “que resultase aburrido”, a “dejar algo por escrito al mundo”,etc…

Sé que es un miedo totalmente infundado. Ilógico. Una completa absurdez. Una tontería. Lo sé. Pero lo tenía.

Un día decidí atreverme. Escribí un artículo que para mí era importante. Significaba algo. Era respetuoso con todos. Lo revisé. Lo volví a revisar. Verifiqué la ortografía. Pedí ayuda para que me lo revisasen…

Y lo envié.

…pasó una hora. Y no sucedió nada.

…pasaron cinco horas. Y tampoco sucedió nada.

…verifiqué que el artículo había sido enviado por la plataforma. Y lo había sido…

Perdí un poco “la esperanza”, pero no me importaba. El mensaje era importante para mí. Tenía un significado. Y con eso bastaba.

Antes de ir dormir miré el móvil. Y ahí estaba el primer “Like”. Esperándome. Acompañado de un comentario que decía “Gracias por compartir”.

Me puse muy contento. Había una persona en el Planeta Tierra que le había gustado.

Y, desde ese día, perdí ese miedo absurdo.

Si tienes algo que decir «al mundo»… ¡Dilo sin miedo!. ¡Escríbelo!.