Categoría: La vida misma

Aspectos que nos pasan a todos cada día representados de forma gráfica con una pizca de humor en infografías y dibujos sencillos

Mi primer reloj

Mi primer reloj... Que te comprasen tu primer reloj significaba “una cosa muy seria”. No era algo que sucedía cualquier día.

Mi primer reloj.

Que te comprasen tu primer reloj significaba “una cosa muy seria”. No era algo que sucedía cualquier día. Tenías que tener una determinada edad. Sucedía en un momento especial.. Tenías que haberte portado bien.

Significaba mucho.

La recepción del regalo es un recuerdo inolvidable. Te lo ponías en tu muñeca. La alegría era inmensa. Tenías que cuidarlo mucho. Y, si no era resistente al agua tenías que cuidarlo más. Por la noche pulsabas el botón de la lucecita para ver la hora. La una de la mañana en punto… «¡Qué tarde … y todavía despierto!».

A los cinco minutos volvías a pulsar. La una y cinco. Lógico. Funcionaba bien.

El tiempo es relativo … igual que la impaciencia cuando tienes ilusión por algo. Si además era un reloj calculadora… pues era “lo más de lo más”. No perdías oportunidad alguna para hacer operaciones matemáticas para calcular las vueltas de la compra que hacías con tu paga semanal de helados Drácula o Frigo Dedo.

Hoy se pueden conseguir relojes como churros. Con tecnologías superiores. A veces incluso los regalan. Si se pierden tienes uno nuevo . Si te aburres consigues otro.

Siguen siendo relojes.  Hacen su función. Marcan la misma hora. Pero … significan menos.

¿Quieres alegría?… ¡Pon un garabato en tu día!

Pon un garabato en tu día!. Todos hacemos garabato. Cada uno dicen los expertos que significa una cosa. ¿Qué garanato haces tú?

¿Quién no dibuja garabatos cuando está en las reuniones?

Yo me suelo fijar y casi todo el mundo los hace. Hay de todo tipo: casas, animales, estrellas, flores, nubes, figuras geométricas, jefes furiosos, etc…

A mí me salen flechas. De todo tipo: grandes, pequeñas, hacia arriba, hacia abajo, a izquierda y derecha. Me gustaría otro tipo de garabato más interesante, pero no. ¡Flechas tenían que ser!. Una pena. Parece que todo en esta vida se puede explicar. He mirado en Google para ver si alguien había investigado sobre el tema. Efectivamente, estaba en lo cierto. Hay verdaderos tratados sobre las flechas. Los expertos en garabatos de flechas dicen que “simbolizan los vectores hacia donde te diriges en la vida«.

Si va hacia arriba significa que orientamos nuestra vida hacia los demás.

Si va hacia abajo simboliza que la orientamos a nosotros mismos.

Si la flecha va a la izquierda simboliza que nos enfocamos mucho en el pasado y a la derecha significa que encaramos el futuro”.

Una explicación bastante razonable y lógica. Me quedo tranquilo. Mi vida se dirige a los demás, a mi interior, al pasado y al futuro.

¡Como debe ser!.

Hay que cubrir todas las opciones.

…y tú: ¿Haces garabatos?

¡Menudo churro de coletas !

La importancia de ponerse pequeños objetivos. Da igual lo pequeños que sean. Si eres perseverante al final lo consigues. Aunque sea hacer unas coletas.

“¡Menudo churro!”, me decían todas las mañanas antes de empezar la jornada laboral.

Todas las mañanas sin falta.

Algo bastante desilusionante. Con mucha paciencia, mucha perseverancia e innumerables videos de Youtube he de decir que he cumplido el objetivo que me propuse hace ahora casi un año.

Me he convertido en un verdadero ’experto’ haciendo trenzas y coletas sencillas a las pequeñajas. No hay festival del colegio que se me resista [por ahora]. No ha sido un camino fácil. Ni mucho menos. Lo más sencillo se puede volver muy complejo si no se practica. Que la raya quede perfectamente recta y no serpenteante y cada pelo en su sitio son ‘palabras mayores’.

Ahora me dicen “¡Papi, que bien peinas!”. Un pequeño objetivo que ha merecido la pena.

Próximo paso: Aprender a hacer moños.

¡Maldita Nespresso!…

La importancia de expresar nuestros sentimientos. Te haces responsable y se aprovechan de ti. Hay que ser asertivo y decir lo que piensas y quieres

¡Maldita Nespresso!.

El equipo de Logística estaba formado por 20 personas. Cambiaron de oficina. Necesitaban un almacén más grande en un polígono industrial a las afueras. Finalizada la mudanza, empezaron las quejas. No había cafeterías cercanas  y no tenían máquina de café. Reclamaron una. Y se les concedió.

…una Nespresso de última generación acompañada por cien cápsulas de diferentes tipos de café.

Los que tomaban el café con leche protestaron. Faltaba leche.

María tomó la iniciativa. Trajo leche de su casa. Todos contentos… hasta que se acabaron las cápsulas. Una semana sin café.

María tomó la iniciativa. Se encargó de comprar las cápsulas. Ya había café y leche. Y una encargada de café. Acordaron entre todos poner dinero en una cesta. Unos pedían Ristretto. Otros Vivalto Lungo. Otros Ciocattino. Unos leche entera, otros desnatada…

La vida de María se complicaba cada día. No protestó. El conflicto le hacía sentir mal.

…se acababa el agua. María llenaba la cafetera.

…se acababa la leche. María compraba leche.

Una vez a María se le olvidó comprar. El chico del camión de reparto dijo en broma: «María, Y mi café». María, no pudo controlar su rabia retenida.

Solo se atrevió a decir: “¡Maldita Nespresso!”

¡Me lo han vuelto a robar!

¿Alguien ha acabado mordiqueado  un boli BIC?. Creo que nadie en el planeta Tierra ha acabado un boli BIC. Creo que todos los habitantes lo han mordisqueado.

¡Otra vez! Me han sustraído un objeto preciado.

De mi propiedad. Lo dejé en la mesa. Estoy seguro. Al regresar a mi puesto… había desaparecido. Ya no estaba. Y lo había comprado hace una semana. Empezaba a tenerle cariño. Lo peor, es que no es la primera vez.

En el colegio me sucedía lo mismo.

Jamás he conseguido utilizar uno desde la compra hasta su muerte natural. Nunca. Siempre acaba desapareciendo. Utilizaba técnicas evasivas para distraer a los sustractores. Le quitaba el capuchón. Mordisqueaba el plástico. Pegaba en el plástico advertencias que indicaban “cuidado bacterias”. Sin resultados relevantes.

Ocasionalmente, la posesión del preciado objeto superaba el periodo medio de vida sin haber sido sustraído por sustractores. Cuando esto sucedía… se secaba la tinta. Moría prematuramente.

Puedo confirmar que jamás en mi vida he conseguido tener un bolígrafo BIC desde su nacimiento hasta su muerte natural. Nunca. Siempre causó baja de forma prematura. Es su destino.

BIC Naranja,

BIC Cristal.

BIC. BIC. BIC

Sobre sumas, restas y preguntas de los niños

Ejercicios de sumas y restas y las preguntas poderosas de los niños. Para qué comprar tantos plátanos si luego se ponen pochos

Ayudaba a mi hija mayor a hacer los ejercicios de sumas y restas del cole.

Uno de los ejercicios del cole decía algo como esto:

María compra en la tienda 15 plátanos.

Juan compra en la tienda 12 plátanos.

¿Cuántos plátanos tienen entre los dos?

Mi hija me pregunta con curiosidad: ¿Papi. Por qué compran tantos plátanos si luego se ponen pochos y negros?

…ummm, pues muy buena pregunta, le respondí.

Yo no me puedo permitir publicar en Linkedin…

Me decía un amigo que ocupa un puesto directivo en una gran empresa:

– “Yo no puedo escribir en Linkedin. No me lo puedo permitir”.

Con curiosidad genuina le pregunté los motivos. Me respondió:

– “Mi puesto no me lo permite. Soy la “imagen” de la empresa hacia el exterior. Lo que diga u opine puede afectar a la imagen y reputación. Puede afectar a la función que ocupo en ella”.

Traté de entender los motivos que había detrás de sus palabras. Le dije:

– «Pero,… puedes hablar de ti. De cualquier cosa que te haya hecho sentir algo. De tus experiencias pasadas. De tu visión de la vida. De cualquier tema que pueda ayudar a otras personas,»… No había acabado la frase anterior y me respondió de forma un poco tajante:

– “No. No puedo. Todo va relacionado. Cada uno somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras y opiniones. No puedo escribir en Linkedin”.

Pasamos a otro tema…

Sus palabras me hicieron reflexionar.

La tortilla de patatas perfecta

La tortilla de patatas perfecta. Parece una tarea fácil...pero no lo es. Existen millones de variantes. El ingrediente más importante...la alegría e ilusión

Hace años me puse un objetivo.

Hacer la tortilla de patatas perfecta.

Parece una tarea sencilla. Pero no lo es. Solo se necesitan unos pocos ingredientes: – Huevo, Cebolla, Patatas, Aceite, Sal, una sartén, fuego y tiempo. La definición de “perfecta” es diferente para cada persona. Para mí es medio hecha y con cebolla. Para gustos los colores.

Pues bien, al principio salían malísimas. Incomibles. No desesperé. Recogí todas las recetas de cocina disponibles en la red. Analicé las recomendaciones expuestas por los ganadores de premios nacionales. Compré la mejor sartén para tortillas, medidores de temperatura, los mejores ingredientes, etc…

La cosa mejoraba. Sin duda… pero seguía sin ser perfecta. Siempre faltaba algo. Preparé un Excel con todas las variaciones con combinación posibles para hacer la tortilla en base a todo el aprendizaje. Parece increíble, pero existen cientos de miles de variaciones para poder cocinarla. Apuntaba aprendizajes. Evaluaba periódicamente el colesterol… por si acaso.

Todo estaba controlado. Leí recomendaciones de gurús expertos en “la felicidad y en las tortillas”. Decían que los sueños siempre se consiguen con perseverancia.

Jamás conseguí la tortilla perfecta. No tengo el don para hacer tortillas perfectas.

Payasadas en Linkedin

Payasadas en Linkedin. Hay veces que la mayor payasada es el gesto más profesional del mundo. No hagamos juicios rápidos que podemos hacer el payaso.

Recibí una publicación en mi ‘feed de LinkedIn’.

Una persona expresaba “payasadas” en una publicación. Nunca había recibido una publicación suya. Junto a su publicación, había decenas de comentarios increpando su “falta de profesionalidad”. Varias personas recordaban: “Esto no es Facebook”, precisando a continuación que; “esto es una red profesional”.

Mi primera impresión fue que, efectivamente, la publicación no parecía “muy seria”. Pero no faltaba el respeto a nadie. Sentí curiosidad. Accedí a su perfil para ver el resto de sus publicaciones. Seguían más o menos la misma línea. “Payasos, Gente saltando y brincando, Videos de chistes, Animadores y Animadoras haciendo reír a la gente, Circos, etc…”.

Siempre aparecían varios comentarios recordando que “hay que ser profesionales».

Algunos comentarios fueron respondidos por esa persona.

Decían: «¡Claro que es profesional lo que digo!». «Es que soy Payaso. Trabajo en circos y eventos de animación». «Me dedico a esto».

… y, a continuación, lo complementaba con un chiste o una broma.

¡Qué equivocado y qué poco profesional fui en mi primera impresión!.

La longitud sí importa … a veces.

¿Por qué se enredan los cables?. La longitud sí importa algunas veces. Curioso experimento que nos explican por qué se enredan los cables del portátil

¡Todas las mañanas lo mismo!. Todas sin excepción.

Saco el ordenador portátil de la bolsa – ¡Horror!. El cable del trasformador se ha enredado. Saco los auriculares – ¡Más horror!. Se han enredado también.

Puede ser incluso peor. Todo puede empeorar en esta vida. Que los auriculares se enreden con los cables del transformador. Da igual el cuidado que ponga el día anterior. Los cables cogen vida por la noche y se enredan.

Hoy he decidido investigar los motivos. Para saber si es algo que me pasa solo a mí. O se trata de un Expediente X. Y he descubierto algo asombroso. Hay un estudio matemático – presuntamente riguroso – llamado “Anudamiento espontáneo por agitación del cable” que lo explica perfectamente. Con dibujitos y fórmulas matemáticas. Los cálculos teóricos son contrastados por más de 3500 experiencias de laboratorio. Este estudio está avalado por la Universidad de Física de California en San Diego (en esta ocasión se han adelantado a los de Wichita o Wisconsin).

El factor principal es la longitud del cable. No la fuerza o agitación con que muevas la funda del portátil. Si el cable mide de 46 cm. hasta 150 cm. se enrolla seguro. Me he quedado mucho más tranquilo.

Se puede sacar una conclusión clara de todo este «lío». La longitud, sí importa. A veces.

¡Vamos a cazar ranas a la charca!

Vamos a cazar ranas. ¿Os acordáis?. De pequeño era un gran cazador de ranas. Luego las soltábamos para cazarlas el siguiente día y que no se acabasen

De niño iba a coger ranas a la charca.

Había cientos de ranas. Y cientos de niños buscando ranas.

Era muy divertido. Metíamos la mano en el barro de la charca y con un par de movimientos en zigzag las cogíamos. Había que intuir donde se escondían. Luego las contábamos y las volvíamos a soltar para que no se acabasen y para volverlas a cazar el siguiente día.

Volvíamos a casa cubiertos de barro y con olor a rana. Cuanto más barro y más sucios, más divertido nos lo habíamos pasado. Se me daba muy bien coger ranas. Era el mejor de la pandilla cazando ranas. El fútbol, por el contrario, nunca se me dio bien. Me vi obligado a desarrollar las habilidades de portero. Me convertí en un buen portero que cazaba ranas.

Hoy paseo por la misma charca. Sigue habiendo ranas. Lo que no hay es ningún niño cazándolas. Muy curioso. Imagino que es porque no está muy bien visto cazar ranas.

Este verano vi una rana saltar sobre la charca. Miré a mi alrededor. Nadie me observaba. Metí la mano en la charca para ver si la cogía. Se me escapó.

Perdí mi habilidad de cazar ranas.

¿Y tú, que haces en la empresa donde trabajas?

¿Y tú que haces en la empresa donde trabajas?. Da igual la posición y el cargo que tengas. Todos podemos contribuir a la misión de la empresa

La historia es muy famosa.

… pero siempre es bueno recordarla.

Fue protagonizada por el ex Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en una de sus visitas oficiales a las oficinas de la NASA en el año 1961. Mientras caminaba por las instalaciones, Kennedy se cruzó con unos empleados de la limpieza que se encontraban barriendo y fregando los pasillos del complejo. Kennedy se detuvo a conversar con uno de ellos. Le saludó con un apretón de manos y le preguntó:

– “¿Y usted qué hace aquí en la NASA?”

…imagino que la pregunta podía estar motivada «para quedar bien y salir bien en la foto» y que esperaba una contestación como la siguiente:

– “Señor. Estoy barriendo los pasillos” No fue así.

El empleado con gran orgullo le respondió:

“Señor, ¡estoy contribuyendo a poner a un hombre en la luna!”

[…]

Esta anécdota refleja la filosofía que imparte la NASA en sus empleados. Con independencia del puesto o cargo que cada uno tenga. Todos saben que cada uno de ellos, contribuye de manera eficiente hacia la misión principal que tenga la organización.

Y, nosotros: ¿Qué función tenemos en nuestra empresa?

El futbolín motivador.

El futbolín motivador. Definido en la literatura como una "herramienta estratégica" en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera

Está de moda.

Todo el mundo quiere trabajar en una empresa que tenga uno. …o más de uno. Universidades de renombre aseguran que mejora el rendimiento. Aumenta la productividad. Fomenta el compañerismo. Combate el estrés. La gente trabaja mejor. Se siente valorada, motivada y auto realizada. La empresa consigue un equipo comprometido, que trabaja mejor y con más ilusión.

¿Y qué puede ser eso que todos quieren?

Pues que va a ser. El futbolín.

Definido en la literatura como una «herramienta estratégica» en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera. Seguro que hay razones profundas. No obstante, nos podemos preguntar:

¿De verdad que con un simple futbolín se consigue todo eso?… Pues compremos 10 futbolines ahora mismo.

En Amazon por 250 euros. Con entrega al día siguiente si eres Premium…

Y, si la motivación y autorealización no aumenta… tenemos 30 días para devolverlo.

En búsqueda (y compra ) de la Felicidad

“Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas y las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”

Zygmunt Bauman (sociólogo y filósofo) expresa dos ideas:

“Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas y las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”. Frase, a mi parecer, brillante. Luego expone su segunda idea:

“Casi todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”. Frase igualmente brillante.

Fusionando las dos frases dichas por Bauman podríamos llegar a concluir:

➀ + ➁ La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras a una tienda para comprar ideas de felicidad.