Categoría: Coaching y Aprendizajes

Infografías sobre Coaching y Aprendizajes sobre uno mismo y los demás. Inteligencia emocional

¿Qué maletín tiene más Valor?…

La diferencia entre Valor y Precio. Hay cosas que no tienen precio. Su valor es infinito. El precio de mercado son cuatro duros.

En la imagen dos maletines.

Uno de lujo. De varios miles de euros. De la piel más selecta. Destinado a almacenar multitud de documentos con información muy valiosa. Símbolo de importancia, imagen y prestigio.

Otro normalito. De pocos euros. Capaz de soportar centenas de kilos de libros, carpetas y estuches. Con sujeción a la espalda por correa simple que no afectó a la columna vertebral y cervicales de toda una generación. Con sub-apartados para esconder las malas notas. Con parte de la esencia de lo que somos hoy.

Diferentes precios.

Diferentes valores.

Diferentes significados.

Diferentes recuerdos.

¿Te quieres responsabilizar de algo?…

¿Te quieres responsabilizar de algo?. Hipengiofobia. Es el miedo persistente, obsesivo, irracional y enfermizo ante cualquier tipo de responsabilidad

Buscaba en Google la palabra “Hipercor”. Necesitaba hacer unas compras.

El Sr. Google me ofreció un juego de palabras clave. Para facilitarme la búsqueda. Como siempre hace. Y como siempre le agradezco. Por alguna extraña razón, acabé pulsando por error la palabra “Hipengiofobia” en lugar de «Hipercor».

Aproveché el error para aprender algo nuevo. Las compras podían esperar. A parecer, la «Hipengiofobia» es el miedo persistente, obsesivo, irracional y enfermizo ante cualquier tipo de responsabilidad. La reacción que produce en la persona es de huida de la responsabilidad de forma totalmente desproporcionada frente a la situación que la crea. No se puede explicar o razonar. Está fuera del control voluntario. La persona que lo padece se siente fatal porque sabe que él no se considera capaza de hacerlo.

Reconozco, que siempre había asociado estos “síntomas” con términos más vulgares como; “pasar la patata caliente”, “pasar el marrón”, “pasar la bola” o “echar balones fuera”… Hay verdaderos especialistas que dominan este arte.

La próxima vez, deberé observar más detenidamente… para poder distinguir si se trata de un caso grave de “Hipengiofobia”.

… al menos, la patata caliente que me pasen se me hará un poco más llevadera.

Los juegos de antes. ¿Por qué vivimos?

¿Por qué vivimos?. De niños hacíamos una cantidad de temeridades; petardos, tirachinas, arcos, quimicefas, cabañas con pinchos, colgarnos de trapecios

¿Por qué vivimos?

Gran pregunta. Profunda. Contestada en la historia por grandes sabios y filósofos. Se han escrito cientos de libros. Nos deleitamos con las respuestas encontradas. Con las nuevas preguntas motivadas por el ansia de comprender del ser humano…

Muy bien. Pero faltó otra línea de análisis. Los niños. Cuando no había tablets. Ni móviles. Ni videojuegos.

1.- Existían tirachinas capaces de lanzar grandes piedras a altas velocidades.

2.- Se fabricaban arcos utilizando ramas de árboles y flechas puntiagudas que alcanzaban cientos de metros de distancia.

3.- Se construían cabañas utilizando material de obra, pegamentos tóxicos, hierros y clavos oxidados.

4.- Era costumbre habitual trepar árboles a decenas de metros de altura.

5.- Los conflictos entre pandillas se solucionaban con guerras de piedras lanzadas a mano o, en su defecto, con hondas fabricadas artesanalmente.

6.- Se empleaban petardos con capacidad explosiva muy superior a la actual con el fin de explotados en cacas recientes de vaca. …y un largo etcétera de temeridades incompatibles con la vida (juego de quimicefa, escalar si protección, sin cascos en las bicis, …)

Realizando simulaciones con IA sería fácil concluir que la probabilidad estadística de Vida en el Planeta fuese: CERO. Lo que nos puede llevar a la pregunta:

¿Por qué vivimos?

Sobre sumas, restas y preguntas de los niños

Ejercicios de sumas y restas y las preguntas poderosas de los niños. Para qué comprar tantos plátanos si luego se ponen pochos

Ayudaba a mi hija mayor a hacer los ejercicios de sumas y restas del cole.

Uno de los ejercicios del cole decía algo como esto:

María compra en la tienda 15 plátanos.

Juan compra en la tienda 12 plátanos.

¿Cuántos plátanos tienen entre los dos?

Mi hija me pregunta con curiosidad: ¿Papi. Por qué compran tantos plátanos si luego se ponen pochos y negros?

…ummm, pues muy buena pregunta, le respondí.