Categoría: Líderes y Buenos Jefes

La importancia de los líderes y de los buenos jefes en nuestra vida. Tener un buen jefe es un regalo

¿Cómo será el jefe nuevo?…

¿Cómo será el nuevo jefe?

Llega un nuevo jefe.

Pregunta habitual: “¿Cómo será?”

Primera impresión: Lleva solo un par de horas en el edificio y pregunta al empleado de la limpieza como se llama. Le da las gracias por tener su escritorio perfectamente limpio. Debe ser de los pocos que conoce su nombre.

Segunda impresión: A la hora de comer, se fija en la etiqueta que muestra el nombre del camarero. Le llama por su nombre para hacer el pedido. Da las gracias. Tercera impresión: Se presenta a su equipo de forma individualizada. A todos les pregunta: “¿Cómo os puedo ayudar yo?”. Simplemente escucha. A la hora de salida, apaga su ordenador y se despide de todo el mundo por su nombre.

… y,…

¿Será o no será buen jefe? Solo ha pasado un día:

…unos dicen que las primeras impresiones engañan.

…otros dicen que no existe una segunda oportunidad para causar una primera impresión.

En esta vida no soy CEO…

En esta vida no soy CEO

En esta vida no soy CEO.

Todo apunta a que en las próximas 10 vidas tampoco lo seré.

Una “pena”.

Hay que tener habilidades y aptitudes que no dispongo. Pero, no pasa nada. No se puede saber de todo. A uno le queda el poder deleitarse observando cómo actúan los CEOs en esta red y seguir aprendiendo.

Hay CEOs que da gusto leerles. Representan con rigor la imagen corporativa. Escogen acertadamente sus palabras. Pero se diferencian en algo. Se muestran auténticos. Cercanos. Participan en los comentarios. Son agradecidos. Responden a las críticas. No se limitan a escribir un mensaje corporativo dirigido a accionistas y grandes empresarios con “cifras altas y gráficas ascendentes”.

Escriben para su gente. Para sus empleados. Para sus proveedores más cercanos. Y para sus clientes. De cosas sencillas:

• Unos recogen experiencias de la apertura de un nuevo comedor en la empresa.

• O relatan una historia de cómo sus abuelos montaron la compañía hace años.

• O publican fotos de cómo trabajaban cuando eran pequeños.

• O te dicen de forma divertida e instructiva los retos tecnológicos que tienen por delante.

• O te hablan de vinos, de experiencias, de anécdotas,…

Cuando lees sus historias aprendes. Conoces un poco mejor su empresa, sus productos,…

…y sus valores.

El momento del despido…

El momento del despido

Los ‘grandes’ capitanes de barco también lloran. No pueden hacer felices a toda su gente. En tiempos de grandes tormentas soportan las críticas y la incomprensión por sus decisiones. En soledad. En silencio. Decisiones a veces difíciles. Realizadas con poca información. En condiciones meteorológicas adversas. No siempre se acierta.

La decisión de un DESPIDO es difícil. Muy difícil para el que la toma y muy dolorosa para el que la recibe. El buen capitán se siente RESPONSABLE de SU gente desde que entran al barco hasta que lo abandonan.

Comunica el DESPIDO en persona. Mirando a la cara a su gente. Mostrando gratitud por los servicios prestados. Por los años de servicio en la mar. Por los esfuerzos dedicados. Dedicando unas últimas palabras sinceras. Sin eufemismos. Ofreciendo ayuda y apoyo. Se DESPIDE de SU gente. Con valentía. Con estilo. Con respeto. Con empatía. No delega la decisión. No la externaliza. No la ‘encomienda’ a la tecnología.

Quiere que la última mano que estreche SU gente sea la suya.

¿Real o Ciencia ficción?

¿Cuánto pagarías por tener un buen mentor en la empresa ?

¿Cuánto pagarías por tener un buen mentor en la empresa?. aprendizaje del bueno, de calidad, pragmático, particularizado, motivador, inspirador.

Pagaría por tener un mentor en la empresa.

Un buen mentor.

Un mentor cercano. Confiable. Al que pudiese acudir para pedirle consejo. Que me “observase a la distancia”. Que acudiese a mí cuando me viese confundido. Y,… hay muchos. En cualquier organización:

1.- Ese Director de Tecnología… que diferencia lo urgente de lo importante a las mil maravillas y no traslada la presión al equipo.

2.- Ese Director de proyecto… que trata los conflictos entre personas con absoluta empatía

3.- Esa Directora de negocio… que ha sufrido inmensamente el año pasado por cumplir los objetivos y siempre se la ha visto con la cabeza alta y segura de sí misma.

4.- Ese Product Manager… que influencia y motiva a la gente con alegría para que se cumplan los objetivos en condiciones muy desfavorables.

5.- Esa directora de marketing… que comunica a la perfección sin emplear eufemismos y sus mensajes quedan grabados a fuego en la cabeza.

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo han conseguido llegar a hacerlo? ¿Qué debo cambiar para aprenderlo? ¡Cuánto se podría aprender de ellos!

aprendizaje del bueno, de calidad, pragmático, particularizado, motivador, inspirador.

Sólo se necesitan unas horas de su tiempo al año. El ROI por sus horas está claro:

Más mentores disponibles.

El socio y la becaria…

Apoyar a tu equipo por encima de los intereses del cliente. Hay jefes que te apoyan y se merecen todo tu apoyo y lealtad. Jefes que crean lídere

Asignaron una tarea a la becaria. Resolver una incidencia del programa de cheques. No era una incidencia cualquiera. Debía modificarse la subrutina de código maldita. La innombrable. Rutina huérfana de padre y de madre.  Desfigurada de cara y cuerpo con múltiples parches.

La becaria se puso manos a la obra. Motivada. Sin miedo. Investigó. Hizo pruebas. Trabajó mucho. Finalmente, identificó el punto de fallo. La subrutina aportaba tres valores de salida. Tres números cardinales. El 0, el 1 y el 2.

– Estaba segura que el resultado no era 2.

– El resultado 1 era improbable. Tener la certeza implicaba decenas de hora de pruebas.

Tomó una decisión ‘ejecutiva’. Modificó el código para que el resultado fuese siempre 0. Subió la incidencia a producción. Pasaron las horas. Parecía que todo iba bien. Hasta que sonó el teléfono. El programa de cheques no funcionaba. El valor debía ser 1.

El director de negocio llamó al responsable de la consultora. Pidió explicaciones. Exigió firmemente el nombre y apellidos de la persona que había tocado el código. El socio atendió a su petición. Le dio diez papeles. En cada uno de ellos había escrito un nombre. El de todo el equipo. Incluido el suyo.

Sólo faltaba uno.

El de la becaria.

El reconocimiento al trabajo bien hecho

El reconocimiento al trabajo bien hecho. No hay mejor reconocimiento que te den la oportunidad de presentar tu trabajo al cliente.

Alberto era el maquetador del equipo. Sus funciones se ‘limitaban’ a preparar maquetas de apps para su presentación posterior al cliente. Su trabajo se realizaba “en la sombra”. Lo hacía excepcionalmente bien. El jefe le mandaba lo que tenía que diseñar. Lo que tenía que cambiar. Hasta el último detalle.

Alberto diseñaba. … y el jefe presentaba él solo la maqueta al cliente. Así día tras día. Año tras año. Alberto no sabía el PARA QUÉ de su trabajo. Ni el POR QUÉ de los cambios y modificaciones.

Un día llegó un nuevo jefe. Le dijo: “Me gustará que me acompañases mañana a presentar TU diseño al cliente”. Alberto se sorprendió. Dedicó toda la noche a perfeccionar su maqueta. Antes de la presentación estaba nervioso. A los pocos minutos los nervios desaparecieron. Estaba emocionado presentando. Respondiendo preguntas del cliente. Tomando notas de mejoras. Explicando “los aspectos técnicos” de su maqueta.

El jefe se quedó en un segundo plano. Intervenía puntualmente para reforzar los mensajes de Alberto. Para apoyarle. Fue una presentación excepcional. El cliente felicitó a Alberto por su trabajo.

Regresando en coche a la oficina dijo a su nuevo jefe: “Gracias por la oportunidad. Es la primera en muchos años que veo que mi trabajo tiene un sentido”.

¿Se considera usted un gran líder?

Parece ser que si no eres líder no eres nadie. La palabra liderazgo aparece por todos los sitios. Se ha idealizado la figura del líder.

Nuestra cultura honra a los líderes.

Parece ser que si no eres líder no eres nadie. Abundan los libros y los cursos para convertirse en líderes de la noche a la mañana. Existen miles de definiciones de liderazgo cada cual más enrevesada. La palabra liderazgo aparece por todos los sitios. Se ha idealizado la figura del líder.

Hay algo claro. No todos podemos ser líderes. Tampoco podemos es astronautas.

No pasa nada. Unos serán líderes y otros seguidores.

El problema surge cuando las modas del momento definen a los que son seguidores de maneras despectivas. Alejadas de la realidad.

Los seguidores:

… hacen su trabajo, pero no más.

… están eternamente buscando la gloria.

… se encuentran atrapados en la rutina diaria.

… sólo se sienten motivados por factores externos.

… se preocupan mucho por los títulos.

… se enfocan en lo que puedan conseguir de manera individual.

…no tienen voluntad de servir a los demás.

…se conforman con poco.

[…]

Para ser un buen líder uno ha de ser primero un buen seguidor. Los seguidores con actitudes positivas son los que definen la cultura de las empresas. Con su compromiso, iniciativa, saber escuchar, implicación, aptitudes, etc… Ser guiado por un buen líder es un privilegio.

Ser un buen seguidor también lo es. ¿Te conformas con ser un ‘simple’ seguidor?