La vida misma

Un cero escondido en el trastero…

Mi primer cero patatero

En los trasteros de nuestras casas, a veces, aparecen verdaderos tesoros…

Cubiertos de polvo y almacenados en estanterías descansan ‘impasibles’ los apuntes de Ingeniería Industrial. Organizados en sus correspondientes carpetas. En una de ellas, se puede leer la palabra FÍSICA.

Al abrirla … aparecen los apuntes y resultados de los exámenes de la carrera. Destaca un examen en particular. Con un resultado particular… Un CERO patatero en FISICA. El primero. …ni una sola divergencia, gradiente o rotacional se libró de ser ‘asesinado matemáticamente’ por un servidor. ¡Un CERO perfectamente merecido!…

El profesor que tuvo ‘el honor’ de otorgarlo fue D. José Luis Torrentz. Un buen profesor. Una excelente persona. Cientos de horas de estudio. Largas noches sin dormir. Enorme sacrificio, Academias particulares…

… y todo,… para conseguir un puñetero CERO. “¡Qué injusto! ¡No me lo merezco! ¡Qué va a ser de mí!”… pensaba de joven….

Gracias a ese CERO… hice nuevos amigos, recibí el apoyo incondicional de mi familia, me divertí y aprendí que : “No todo lo malo que nos pasa es porque lo merecemos. A veces necesitamos cosas malas y tropiezos en la vida, para madurar y crecer como ser humano”.

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