Emociones y Sentimientos

Hay cosas que no tienen precio…

Hay cosas que no tienen precio. La mascota de mi hija pequeña no tiene precio. Es un conejito de peluche. Ella le llama “Conejito Trapito”. Nos costó solo 10 euros en una tienda. Lo tiene desde que nació. Se acuesta y levanta con él. Viaja con nosotros. Jamás ha dormido sin él. Juega con él. Cuando está triste quiere abrazar a su peluche. Perder a “Conejito Trapito” sería inimaginable para ella. Y para nosotros. Ya no vale 10 euros. No tiene precio. Leí una historia de un niño no tuvo tanta suerte. ¿o sí? Perdió su mascota favorita. En un hotel. Al llegar a su casa descubrió que no lo tenía. Se puso muy triste. Puedo empatizar con los sentimientos de sus padres y del niño. Los padres llamaron al hotel. El hotel puso todos los medios por encontrarlo. Y lo encontraron. El día siguiente tenía la mascota en su casa. La enviaron por mensajería urgente. Pero, la mascota venía acompañada. Con fotos de todo lo que había hecho en el hotel cuando estuvo solo. Estuvo en la sauna, en la piscina, tomando el sol, en el restaurante, en recepción atendiendo clientes. Siempre acompañada por los empleados del hotel. Con una sonrisa. ¡Qué mejor huésped podían tener! Un buen servicio al cliente… no tiene precio.

2 replies »

  1. yo tengo “mi vaquita” de mi cachorra pequeña…..inimaginable vivir sin ella. Y sí, la atención al cliente debe ser primordial, y para ello, debería ser el dpto empresarial mejor cuidado, y no el más olvidado.

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