La piedra…

LA PIEDRA Por Antonio Pereira: poeta y escritor españolEl distraído tropezó con ella.El violento la utilizó como proyectil.


Por Antonio Pereira: poeta y escritor español

El distraído tropezó con ella.

El violento la utilizó como proyectil.

El emperador construyó con ella.

El campesino cansado la usó como asiento.

David mató a Goliat; y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.

Para los niños fue un juguete.

En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona. No existe piedra en el camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.

Empezar la casa por el tejado.

Empezar la casa por el tejado. Dicen que jamás hay que empezar la casa por el tejado. Pues siempre hay una excepción a la regla general

Impresionante foto de la construcción de las Torres Colón en Madrid del arquitecto Antonio Lamela.

Una maravilla de la arquitectura.

Siempre tuve la creencia de que «jamás se debe empezar la casa por el tejado”. Pensaba que cualquier proyecto de tecnología o de construcción que empezase por el tejado nunca salía, estaba inexorablemente abocado al fracaso, a los sobrecostes excesivos o a morir anticipadamente y ser enterrado en el cementerio de proyectos que nunca salen. Me doy cuenta que las creencias no siempre son ciertas ni representan verdades absolutas.

A veces, sólo a veces, la única forma de que salgan las cosas es empezarlas por el tejado. Eso sí, tiene que haber un motivo para hacerlo y se debe haber pensado muy muy bien antes de comenzar las tareas.

¿Alguien sabe los motivos?

La tortilla de patatas perfecta

La tortilla de patatas perfecta. Parece una tarea fácil...pero no lo es. Existen millones de variantes. El ingrediente más importante...la alegría e ilusión

Hace años me puse un objetivo.

Hacer la tortilla de patatas perfecta.

Parece una tarea sencilla. Pero no lo es. Solo se necesitan unos pocos ingredientes: – Huevo, Cebolla, Patatas, Aceite, Sal, una sartén, fuego y tiempo. La definición de “perfecta” es diferente para cada persona. Para mí es medio hecha y con cebolla. Para gustos los colores.

Pues bien, al principio salían malísimas. Incomibles. No desesperé. Recogí todas las recetas de cocina disponibles en la red. Analicé las recomendaciones expuestas por los ganadores de premios nacionales. Compré la mejor sartén para tortillas, medidores de temperatura, los mejores ingredientes, etc…

La cosa mejoraba. Sin duda… pero seguía sin ser perfecta. Siempre faltaba algo. Preparé un Excel con todas las variaciones con combinación posibles para hacer la tortilla en base a todo el aprendizaje. Parece increíble, pero existen cientos de miles de variaciones para poder cocinarla. Apuntaba aprendizajes. Evaluaba periódicamente el colesterol… por si acaso.

Todo estaba controlado. Leí recomendaciones de gurús expertos en “la felicidad y en las tortillas”. Decían que los sueños siempre se consiguen con perseverancia.

Jamás conseguí la tortilla perfecta. No tengo el don para hacer tortillas perfectas.

Una bonita historia

Una bonita historia son lo verdaderamente importante. Hace tiempo escuché la siguiente noticia en la radio mientras regresaba en coche a casa por la noche.

Hace tiempo escuché la siguiente noticia en la radio mientras regresaba en coche a casa por la noche.

Un niño autista está con su madre en la estación de metro de Cuatro Caminos en Madrid. El niño va acompañado con su “trapito de apego”. Es un trapito que le hace estar más seguro. Más tranquilo. Es su trapito de toda la vida. Siempre sale a la calle con él. Madre e hijo se suben al metro. El metro se va. Y, sucede lo peor que puede pasar. Descubren que se han olvidado su trapito en un banco en la estación.

Regresan.

Y ya no está.

La madre lo busca desesperada. Pregunta a todo el mundo. Publica en Twitter un mensaje para saber si alguien lo ha encontrado. No hay respuesta. El trapito estaba descatalogado. Ya no se fabricaba.

La noticia se propaga.

Emiten en la radio un comunicado para saber si alguien lo ha encontrado. Y, sucede el milagro.

Una madre de Guadalajara (creo) tenía el mismo trapito en un cajón. Era el trapito de su hijo cuando era pequeño. La madre consulta con su hijo la opción de darlo. Su hijo dice que sí. Se pone feliz. Contactan con la madre del niño. Y se lo envían por mensajería urgente.

Por la noche y para la hora de la cena, ese niño autista tenía de nuevo a su trapito gemelo con él.

Me gustó mucho la historia.

Profesores que nos dejan huella

Profesores que nos dejan huella. Hay cosas que se olvidan, lo que no se olvida es lo que un profesor te hizo sentir y las ilusiones despertadas

Recuerdo al profesor de mecánica de fluidos.

Fue hace mucho tiempo. Internet era todavía un pequeño embrión. Al llegar a clase, borraba la pizarra y escribía una cita en la parte superior izquierda. …de un filósofo, de un científico, de un poeta, de un libro que había leído.

Y se quedaba callado. Para que reflexionásemos.

Esperaba 5 minutos…y empezaba la clase. Se ponía a explicar con pasión el número de Reynolds, los caudales y las presiones. Los días de examen hacía lo mismo. En lugar de 5 minutos dedicaba 10. Restando tiempo al examen. Decía que: “lo importante iba primero”. Ese día, los nervios hacían extremadamente complejo reflexionar sobre la cita escrita.

Han pasado muchos años. Internet se ha hecho mayor. Se me han olvidado las fórmulas de la mecánica de fluidos y el número de Reynolds. Pero recuerdo al profesor. Sus enseñanzas. Los valores que intentaba inculcarnos a los alumnos. La pasión que ponía en la enseñanza. Su coherencia. Su constancia.

Su frase: “Lo importante, lo primero”.

Hoy lo tenemos más fácil. Cada día podemos recibir cientos de miles de citas a través de Linkedin, Facebook, Pinterest,… Nos emocionan. Nos apresuramos a dar al Like y, a los pocos minutos,…

…se nos olvidan.

Payasadas en Linkedin

Payasadas en Linkedin. Hay veces que la mayor payasada es el gesto más profesional del mundo. No hagamos juicios rápidos que podemos hacer el payaso.

Recibí una publicación en mi ‘feed de LinkedIn’.

Una persona expresaba “payasadas” en una publicación. Nunca había recibido una publicación suya. Junto a su publicación, había decenas de comentarios increpando su “falta de profesionalidad”. Varias personas recordaban: “Esto no es Facebook”, precisando a continuación que; “esto es una red profesional”.

Mi primera impresión fue que, efectivamente, la publicación no parecía “muy seria”. Pero no faltaba el respeto a nadie. Sentí curiosidad. Accedí a su perfil para ver el resto de sus publicaciones. Seguían más o menos la misma línea. “Payasos, Gente saltando y brincando, Videos de chistes, Animadores y Animadoras haciendo reír a la gente, Circos, etc…”.

Siempre aparecían varios comentarios recordando que “hay que ser profesionales».

Algunos comentarios fueron respondidos por esa persona.

Decían: «¡Claro que es profesional lo que digo!». «Es que soy Payaso. Trabajo en circos y eventos de animación». «Me dedico a esto».

… y, a continuación, lo complementaba con un chiste o una broma.

¡Qué equivocado y qué poco profesional fui en mi primera impresión!.

La longitud sí importa … a veces.

¿Por qué se enredan los cables?. La longitud sí importa algunas veces. Curioso experimento que nos explican por qué se enredan los cables del portátil

¡Todas las mañanas lo mismo!. Todas sin excepción.

Saco el ordenador portátil de la bolsa – ¡Horror!. El cable del trasformador se ha enredado. Saco los auriculares – ¡Más horror!. Se han enredado también.

Puede ser incluso peor. Todo puede empeorar en esta vida. Que los auriculares se enreden con los cables del transformador. Da igual el cuidado que ponga el día anterior. Los cables cogen vida por la noche y se enredan.

Hoy he decidido investigar los motivos. Para saber si es algo que me pasa solo a mí. O se trata de un Expediente X. Y he descubierto algo asombroso. Hay un estudio matemático – presuntamente riguroso – llamado “Anudamiento espontáneo por agitación del cable” que lo explica perfectamente. Con dibujitos y fórmulas matemáticas. Los cálculos teóricos son contrastados por más de 3500 experiencias de laboratorio. Este estudio está avalado por la Universidad de Física de California en San Diego (en esta ocasión se han adelantado a los de Wichita o Wisconsin).

El factor principal es la longitud del cable. No la fuerza o agitación con que muevas la funda del portátil. Si el cable mide de 46 cm. hasta 150 cm. se enrolla seguro. Me he quedado mucho más tranquilo.

Se puede sacar una conclusión clara de todo este «lío». La longitud, sí importa. A veces.

Diferencias entre personas genuinas y personas falsas

PERSONAS GENUINAS vs. PERSONAS FALSAS

1.- Acciones y Hechos vs. Palabras vacías

2.- Ayuda incondicional vs. Egoismo

3.- Mirar a todos por igual vs. Mirar hacia abajo a todos

4.- «A la cara» vs. «Detrás de tu espalda»

5.- Humildad vs. Soberbia

… las personas genuinas son generosas, abiertas de mente, te miran a los ojos con sinceridad, no son hipócritas, te tratan con respeto y siempre puedes confiar en ellas.

¿Alguien se acuerda cómo se hacían las raíces cuadradas ?

¿Alguien se acuerda cómo se hacían las raíces cuadradas?. Las aprendimos en el cole y jamás las hemos empleado. Hay cosas que se olvidan

Decía Gabriel García Márquez una gran frase:

“Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón”.

Gran fase que aplica a todo.

… excepto a las reglas para hacer raíces cuadradas que aprendimos en secundaria. Imagino que Don Gabriel se refería a otra cosa.

‘Grandes corazones’ habitan en este Planeta que las han olvidado por completo. Es de las primeras operaciones matemáticas que se olvidan

… seguidas por los gradientes, divergencias y rotacionales. Qué lástima. Lo que no se usa. Se olvida.

¿Mereció la pena aprenderlo?

Sin duda.

¡Vamos a cazar ranas a la charca!

Vamos a cazar ranas. ¿Os acordáis?. De pequeño era un gran cazador de ranas. Luego las soltábamos para cazarlas el siguiente día y que no se acabasen

De niño iba a coger ranas a la charca.

Había cientos de ranas. Y cientos de niños buscando ranas.

Era muy divertido. Metíamos la mano en el barro de la charca y con un par de movimientos en zigzag las cogíamos. Había que intuir donde se escondían. Luego las contábamos y las volvíamos a soltar para que no se acabasen y para volverlas a cazar el siguiente día.

Volvíamos a casa cubiertos de barro y con olor a rana. Cuanto más barro y más sucios, más divertido nos lo habíamos pasado. Se me daba muy bien coger ranas. Era el mejor de la pandilla cazando ranas. El fútbol, por el contrario, nunca se me dio bien. Me vi obligado a desarrollar las habilidades de portero. Me convertí en un buen portero que cazaba ranas.

Hoy paseo por la misma charca. Sigue habiendo ranas. Lo que no hay es ningún niño cazándolas. Muy curioso. Imagino que es porque no está muy bien visto cazar ranas.

Este verano vi una rana saltar sobre la charca. Miré a mi alrededor. Nadie me observaba. Metí la mano en la charca para ver si la cogía. Se me escapó.

Perdí mi habilidad de cazar ranas.

¿Y tú, que haces en la empresa donde trabajas?

¿Y tú que haces en la empresa donde trabajas?. Da igual la posición y el cargo que tengas. Todos podemos contribuir a la misión de la empresa

La historia es muy famosa.

… pero siempre es bueno recordarla.

Fue protagonizada por el ex Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en una de sus visitas oficiales a las oficinas de la NASA en el año 1961. Mientras caminaba por las instalaciones, Kennedy se cruzó con unos empleados de la limpieza que se encontraban barriendo y fregando los pasillos del complejo. Kennedy se detuvo a conversar con uno de ellos. Le saludó con un apretón de manos y le preguntó:

– “¿Y usted qué hace aquí en la NASA?”

…imagino que la pregunta podía estar motivada «para quedar bien y salir bien en la foto» y que esperaba una contestación como la siguiente:

– “Señor. Estoy barriendo los pasillos” No fue así.

El empleado con gran orgullo le respondió:

“Señor, ¡estoy contribuyendo a poner a un hombre en la luna!”

[…]

Esta anécdota refleja la filosofía que imparte la NASA en sus empleados. Con independencia del puesto o cargo que cada uno tenga. Todos saben que cada uno de ellos, contribuye de manera eficiente hacia la misión principal que tenga la organización.

Y, nosotros: ¿Qué función tenemos en nuestra empresa?