¡Qué fácil es identificar los errores!

¡Qué fácil es identificar los fallos!. Una vez identificados hay que tomar decisiones realistas para corregirlos. Eso es lo difícil.

Éramos mucho más jóvenes. Nos encomendaron la responsabilidad de realizar una ‘auditoría de sistemas’ en una empresa del sector lácteo. Pusimos mucho esfuerzo. Identificamos una gran cantidad de deficiencias, mejoras, imperfecciones, etc…

Presentamos los resultados en un bonito Power Point con múltiples colores. El equipo directivo escuchó atento las recomendaciones. Sin decir nada. Acabada la reunión el directivo dijo: “Muy buen trabajo. La ‘auditoría’ está hecha. Díganme ahora qué debo hacer o cambiar para alcanzar ese nivel de excelencia”.

Regresamos todos a la oficina. Habíamos hecho “lo sencillo’, ‘lo fácil’… identificar ‘los fallos’. Quedaba lo complicado. Trabajamos mucho. Realizamos otro bonito Power Point con muchos más colores. Nos empleamos a fondo. Utilizamos términos en inglés para dar ‘seriedad’ a la presentación. Pusimos muchos gráficos y números.

Al cabo de unas semanas regresamos de nuevo. El directivo dijo: “Gracias por el esfuerzo. No quiero Power Point. Explíquenme las decisiones que debo tomar hoy mismo. De forma pragmática”.

No fue una reunión fácil. Saqué un aprendizaje:

“Es mucho más ‘sencillo’ identificar errores y fallos… que encontrar soluciones pragmáticas y realistas”.

¿Cómo reacciona usted cuando trabaja bajo presión?

¿Cómo reacciona usted cuando trabaja bajo presión?. Pregunta que trata de comprender y entender y permite obtener información.

¿Sabe usted trabajar bajo presión?

Pregunta muy superficial. Tal cual está formulada, admite solo dos respuestas. Si o No. Puestos a elegir, elegimos la primera opción. Responder que No sería «una insensatez». A pregunta superficial, respuesta superficial. Siempre podríamos aportar una tercera respuesta. Sin duda, un poco arriesgada ya que puede dar la impresión de que no se quiere contestar o que la respuesta es, por defecto, negativa. ¿Qué entiende usted cuando dice “trabajar bajo presión”?. Podríamos descubrir que lo que realmente se quiere preguntar es: “¿Está usted dispuesto a trabajar lo que le pidamos cuando se lo pidamos sin rechistar?”

[…]

Lo que no es habitual es formular la pregunta como sigue: ¿Cómo reacciona usted cuando trabaja bajo presión?.

Pregunta abierta que pretende descubrir y entender. Con mucho sentido. No todos reaccionamos de la misma manera. A todos nos afecta la presión. Las fortalezas de nuestra personalidad (en condiciones normales) se pueden tornar en debilidades. Cada uno reacciona de forma diferente: …enfrentándose, manipulando, mostrándose reservado, huidizo, intolerante, miedoso, agresivo, etc…

Siendo conscientes, al menos, podremos tratar de mitigarlo.

Hecha la ley, hecha la trampa…

Hecha la ley hecha la trampa. Da igual cómo sea la ley, siempre encontraremos un atajo para poder saltárnosla y poder hacer lo que queramos...

«Hecha la ley, hecha la trampa»…

Durante la llamada «ley seca» puesta en vigor en Estados Unidos durante los locos y felices años veinte, se vendían unos paquetes de zumo de frutas en los que se podía leer el siguiente mensaje:

«Atención: el contenido de este paquete NO DEBE ponerse en una vasija de barro, mezclado con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida».

¿Dónde está mi silla?…

La transformación digital es imparable. Nadie lo duda. Y esta transformación ha llegado con fuerza a los lugares de trabajo; Sofás de estilo, futbolines, mesas de billar, lugares abiertos y cómodos, zonas de catering y siesta, toboganes, piscinas, etc…

La transformación digital es imparable. Nadie lo duda. Y esta transformación ha llegado con fuerza a los lugares de trabajo; Sofás de estilo, futbolines, mesas de billar, lugares abiertos y cómodos, zonas de catering y siesta, toboganes, piscinas, etc…

¡Y está muy bien!.

Cualquier medio que persiga fomentar el trabajo en equipo estableciendo las condiciones de entorno para que las personas encuentren la motivación por sí mismas siempre es bueno. Además, si estos medios van acompañados de condiciones salariales razonables… pues mucho más bueno.

Lo que quizás nos puede sorprender son las nuevas mesas de reuniones con columpio incluido que están apareciendo en el mercado para hacer las reuniones de trabajo diferentes. Más divertidas. Más participativas. Más creativas. Es indiscutible que observar a uno de esos “jefes malotes” gritando desesperado mientras está subido al columpio… es de las pequeñas cosas de la vida que no tienen precio. Salvo la excepción anterior, nos podemos preguntar:

¿Para transformarse, es necesario llegar a tanto?

El socio y la becaria…

Apoyar a tu equipo por encima de los intereses del cliente. Hay jefes que te apoyan y se merecen todo tu apoyo y lealtad. Jefes que crean lídere

Asignaron una tarea a la becaria. Resolver una incidencia del programa de cheques. No era una incidencia cualquiera. Debía modificarse la subrutina de código maldita. La innombrable. Rutina huérfana de padre y de madre.  Desfigurada de cara y cuerpo con múltiples parches.

La becaria se puso manos a la obra. Motivada. Sin miedo. Investigó. Hizo pruebas. Trabajó mucho. Finalmente, identificó el punto de fallo. La subrutina aportaba tres valores de salida. Tres números cardinales. El 0, el 1 y el 2.

– Estaba segura que el resultado no era 2.

– El resultado 1 era improbable. Tener la certeza implicaba decenas de hora de pruebas.

Tomó una decisión ‘ejecutiva’. Modificó el código para que el resultado fuese siempre 0. Subió la incidencia a producción. Pasaron las horas. Parecía que todo iba bien. Hasta que sonó el teléfono. El programa de cheques no funcionaba. El valor debía ser 1.

El director de negocio llamó al responsable de la consultora. Pidió explicaciones. Exigió firmemente el nombre y apellidos de la persona que había tocado el código. El socio atendió a su petición. Le dio diez papeles. En cada uno de ellos había escrito un nombre. El de todo el equipo. Incluido el suyo.

Sólo faltaba uno.

El de la becaria.

¿Los emails van al cielo ?

¿Los emails van al cielo?. A veces escribimos correos que jamás son contestados. Correos que te llevaron tu tiempo. Que eran importantes

Una penúltima verificación. El email está bien escrito. Es breve. Conciso. Respetuoso.

El asunto del email está claro. Es entendible. Directo. Los destinatarios son los que tienen que ser. Ni uno más. Ni uno menos. En copia van los que tienen que ir. Ni uno más. Ni uno menos. El mensaje es importante para ti. Requiere una acción del destinatario. Una respuesta. En función de la respuesta se toman decisiones y se puede seguir avanzando en las tareas.

No falta nada.

El correo contiene lo importante. “Por favor”, “Gracias”. Revisas de nuevo el contenido y las formas.

Te preguntas – ¿Realmente es necesario el correo? Te respondes – Sí. Es necesario. Y… envías el correo.

Esperas… …y sigues esperando.

Y, por alguna extraña razón, ese correo se pierde en el limbo de los correos que nunca son contestados. Miras las estadísticas. Se envían 156 millones de correos al minuto en el mundo. Uno de ellos. El tuyo.

Que busca su media naranja.

Su email de respuesta

En búsqueda de la Felicidad

En búsqueda de la felicidad. Satisfacer inmediatamente cualquier deseo, sin calcular si se trata de un deseo superfluo o necesario. Se busca una respuesta técnica

En búsqueda de la felicidad…

1. Antiguos griegos: Vivir bien, obrar con ética y llevar una vida virtuosa.

2. Estoicos: Vivir de acuerdo con la naturaleza y aceptar las limitaciones humanas.

3. Edad Media: Comportarse en la vida terrenal según la ley divina para así poder salvarse.

4. Renacimiento: Profundizar en el conocimiento de lo que nos rodea y de nosotros mismos.

5. Ilustración: Todos sabemos lo que está bien y lo que está mal. Aunque no nos obligue ninguna norma externa, debemos de cumplir con ese «imperativo categórico».

6. Modernidad: Libertad de poder hacer cada uno lo que quiera con su vida.

7. Revolución industrial y capitalismo: El individuo debe ser libre para decidir quién es y cómo desea vivir

8. Marxismo: Acceso a la educación, a la protección de la salud y a la seguridad social para tener una vida digna.

9. Estado de bienestar: Disponer de los bienes necesarios básicos para que cada uno pueda vivir como quiera.

10. Actualidad: Satisfacer inmediatamente cualquier deseo, sin calcular si se trata de un deseo superfluo o necesario. Se busca una respuesta técnica (autoayuda) o medicalizada para todo, buscamos resolverlo todo con una píldora. La felicidad se convierte en una industria.

¿Alguna conclusión?

Fuente: elmundo. com – de Aristóteles a Bauman