Cuidadito con lo que se responde a los altos ejecutivos…sobre todo si se llaman Jeff Bezos

Si te pregunta Jeff Bezos mejor acertar con la respuesta o decir que no se sabe o lo que sea. Las respuestas a determinado nivel importan bastante. Brad Stone

Reunión ejecutiva en Amazon.

30 ejecutivos del “máximo nivel”. Jeff Bezos llama al vicepresidente global de Servicio al Cliente Bill Price. Le pregunta: ¿Cuál es el tiempo medio de espera de un usuario que llamaba a la compañía en periodo vacacional?.

Sin dudarlo un momento, el directivo respondió: “¡Un minuto!”.

“¿En serio?, preguntó Jeff Bezos. “Comprobémoslo”.

Jeff Bezos marcó el número 800 de atención al cliente. La música comenzó a sonar. Y sonar. Todos expectantes. La espera interminable. Pasados 4 minutos y medio una persona del Servicio de Atención al Cliente atendió su llamada. “¿En qué puedo ayudarle?”.

Jeff exclamó enfurecido: “¡Solo estoy llamando para comprobar!». … y tiró el teléfono al suelo.

[…]

Se dice que el directivo renunció a su puesto un año más tarde. Los titulares de los periódicos resumen la situación de la siguiente forma:

– “Jeff Bezos se toma muy en serio el servicio al cliente”.

– “La incómoda llamada de 4 minutos con la que Bezos demostró a los ejecutivos de Amazon cuánto le preocupa la atención al cliente”.

>> Fuente: Varios periódicos online. Entre ellos Business Insider. Información recogida de un extracto del «The Everything Store: Jeff Bezos and the Age of Amazon» de Brad Stone.

Sobre el número PI, los muones y los compuestos químicos de la pasta de dientes

El número PI no es estúpido. Hay gente que se aprende las cifras, nos gusta hablar de todo. Somos infinitamente ignorantes.

Dicen los matemáticos que el número PI es un número irracional.

¡Que nadie se sorprenda!.

Hay alguna persona humana irracional en este mundo… y  no nos sorprendemos. … y además, dicen que tiene infinitas cifras decimales. Y, claro está, cuando nos dicen la palabra ‘infinito’ entonces ya nos interesan las cosas. Le creamos un día especial. El 14 de marzo. Y todos opinamos como si fuésemos expertos. Nos aprendemos las primeras cifras decimales.

Algunos tienen el hobby de memorizarse miles de ellas. Normal. La motivación es importante … y la memoria hay que ejercitarla. Y qué mejor cosa que aprenderse el número PI.

Lo de menos es apreciar la sabiduría y esfuerzos de los que saben. En cada época. Nosotros somos los expertos. … y, cuando nos cansamos de hablar del número PI, hablamos de los muones, de la energía atómica, del cambio climático, o las bondades de los compuestos químicos de las pastas de dientes

Lo importante es hablar. Como si fuésemos expertos. Sin escuchar. Sin reconocer nuestra ignorancia.

Decía Einstein que hay dos cosas infinitas. El Universo y La Estupidez Humana. Le faltó una. El número PI.

… pero el número PI no es estúpido. No es humano. Simplemente es infinito … en ignorancia … como todos.

La importancia de trabajar con alegría

La importancia de trabajar con alegría. Da igual que seas un gran CEO o el basurero del barrio. A los niños les gustan las personas que les hagan reir

Hace un año que ya no está. Y se nota.

Los niños del colegio le echan de menos. Mis hijas le echan mucho de menos. A las 8:00am Javier siempre estaba en los alrededores del colegio. Barriendo. Limpiando papeleras. Poniendo bolsas de basura. Es el basurero de la Zona Norte del barrio. A todos los niños que entraban en la escuela acompañados de sus padres les hacía una broma, y claro, todos los niños querían ver a Javier antes de entrar en el cole.

A mi hija pequeña, Javier una vez la persiguió con la escoba diciendo con voz de pájaro loco “Voy a barrer a esta niña”. Se partía de risa. Y claro, todas las mañanas insistía a Javier para que la persiguiese con la escoba, y Javier lo hacía.

La mayor no quería ser menos y le decía que le persiguiese también a ella como a su hermanita pequeña. Y Javier lo hacía con gusto y con una sonrisa. Y otros niños se unían al juego.

Los niños no juzgaban a Javier por su trabajo de basurero. Javier era la persona que les hacía reír. Y era lo importante. Y los padres, cuando veían a sus hijos reír, también sonreían y se subían en sus coches para ir a sus trabajos con una Gran Sonrisa en la cara.

Gracias a Javier, el basurero del barrio

Las empresas necesitan ir urgentemente al Oculista y al Oftalmólogo.

Las empresas necesitan ir al Oculista. Para ponerse gafas para la miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. Es importante ver bien.

Las empresas necesitan ir al Oculista. Sobre todo, cuando se hacen mayores.  Es importante cuidarse la vista para la realidad de forma nítida.

Existen cuatro tipos de problemas oculares:

  • Miopía empresarial que provoca visión borrosa de lejos.
  • Hipermetropía empresarial que provoca visión borrosa de cerca.
  • Astigmatismo empresarial que distorsiona la realidad.
  • Presbicia empresarial que impide ver lo que tenemos cerca.

La solución es reconocer el problema de la vista y ponerse gafas para ver organizaciones. Ir al oftalmólogo y al oculista.

Con gafas adecuadas se ven mejor las cosas.

  • Se atiende mejor a los clientes de toda la vida.
  •  Se descubre que en la empresa tenemos muy cerca empleados fieles, leales y honestos a los que se puede dar una oportunidad para cambiar las cosas.
  • Se ve una realidad no distorsionada por eufemismos y palabras rimbombantes que nadie se cree.
  • Se descubren grandes líderes que habían pasado desapercibidos.
  • Se ve una realidad empresarial más cercana que tiene en cuenta la opinión  de los que están en los niveles más bajos de la organización y que son los que la sostienen.

En definitiva, se ve una realidad sin distorsiones, sin imágenes borrosas y desenfocadas  de forma nítida y clara desde el punto focal adecuado.

¿Y dónde está el punto focal adecuado para graduar las gafas?

…. donde se encuentran los clientes y los empleados.

La graduación correcta de las gafas puede encontrarse en el artículo de las 10 bienaventuranzas empresariales. Si te apetece puedes consultarlo.

¡Yo puedo hacerlo!

Poder o no poder …el quid de la cuestión.

Hay algo claro. Pensar que NO SE PUEDE seguro que no nos llega al objetivo por no haberlo intentado.

Pensar que SÍ SE PUEDE te lleva a la mitad del camino del objetivo fijado. Eso sí, creerlo no es suficiente. Luego es necesario fijar metas, acciones, pequeños pasos, planes realistas, perseverar, intentar y corregir… y, por supuesto saber o tener suerte para poder lograrlo.

Si te apetece puedes acceder al Canal Folicroqui para ver todos los videos publicados.

Una larga experiencia enseña más que los libros y títulos

La larga experiencia más que los libros y títulos enseña. Los mecánicos del barrio de toda la vida son un ejemplo de experiencia y artesanía.

Llevo mi coche al taller del barrio. El de toda la vida. Con el mecánico de siempre. Le llaman Don Antonio. El año pasado se jubiló. Le apasiona su trabajo. Es un mecánico “chapado a la antigua”. En lugar de reponerte la pieza o motor por una nuevo,… te lo desmonta, lo arregla y te lo vuelve a montar. Más artesanal. Más barato. Es un espectáculo verle diagnosticar la avería. Acerca la oreja. Escucha las vibraciones. Se aleja para observar. Pone mala cara. Asumes que es algo grave. Se acerca a de nuevo. Se queda en silencio. Se enciende un cigarro. Se queda pensativo… Pronuncia unas palabras ininteligibles al carburador.

– Le preguntas: “¿Me dices a mí?”.

– Te responde: “No. Hablo con el coche. Espera”.

Cuando encuentra la avería se le ve satisfecho. Te explica todos los detalles de su descubrimiento. Te propone diferentes opciones.

Cuando le preguntas: “Antonio, debes ser un verdadero EXPERTO. Has debido encontrarte con todas las averías posibles en toda tu vida”. Te contesta sinceramente:

“¡Pero qué dices!. Yo NO soy experto en nada. Cada día aprendo algo. Cada avería es diferente. Cada coche es diferente. Cada solución es diferente … yo soy mecánico no ingeniero”.

Y,… te vas a casa tranquilo. Confiado en su criterio. En su palabra. En su experiencia.

¿Y tú… qué miedos tienes en el trabajo?

¿Y tú que miedos tienes en el trabajo?. Todos tenemos algún miedo...al fracaso, a no ser reconocidos, a perder infliencia, etc

«El miedo es la emoción más difícil de controlar. El DOLOR lo lloras, la RABIA la gritas….pero el MIEDO se atraca silenciosamente en el corazón» – David Fischman

Todos tenemos miedos. ¿Hay alguien que no los tenga?. En el trabajo no iba a ser menos.

  • Miedo al rechazo.
  • Miedo al despido.
  • Miedo al fracaso.
  • Miedo al cambio.
  • Miedo a perder influencia.
  • Miedo a no ser reconocidos.
  • Miedo a lo desconocido.

Posiblemente, muchos de los conflictos, discusiones, malentendidos que tenemos con nuestros compañeros, con nuestros jefes, con nuestros clientes tiene en el fondo una dosis de miedo que se encuentra «atracado silenciosamente en el corazón de cada persona«.

Nuestro EGO nos defiende. Nos dice que «lo tenemos todo controlado», «que no tenemos miedo de nada», «que la culpa siempre es de otra persona», «que somos los mejores», «que lo sabemos todo», etc…

Pero no es verdad.

Todos tenemos un miedo en nuestro interior. Cada uno, el suyo.

Estrategias de Ernest Shackleton en la travesía de la Antártida en 1914

Estrategias de Ernest Shackleton en la travesía de la Antártida. Un decálogo de diez puntos que se pueden aplicar en cualquier empresa hoy en día

En 1914 el intrépido explorador Ernest Shackleton se embarcó, junto con su equipo de marineros y científicos, para realizar la primera travesía de la Antártida. En esa época, nuestro mundo no estaba “digitalizado, ‘tabletizado’, ‘agilizado’, ‘scrum-izado’, ‘eufemeizado’ ni se disponían de escritos avanzados sobre liderazgo ni coaching”. Pero el Sr. Shackleton tenía claro cómo debía comportarse con su equipo para sobrevivir al hambre, frío, tormentas, barco destrozado,…

1. Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto.

2. De ejemplo personal con símbolos y conductas visibles, fáciles de recordar.

3. Inspire optimismo y auto confianza, pero aférrese a la realidad.

4. Cuide de sí mismo: mantenga su resistencia y déjese de complejos de culpa.

5. Refuerce constantemente el mensaje de grupo: «Somos uno, viviremos o moriremos todos juntos»

6. Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo.

7. Domine el conflicto. Maneje el enfado en dosis pequeñas; atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias.

8. Encuentre algo que celebrar y algún motivo con el que reír.

9. Esté dispuesto a asumir el «Gran Riesgo»

10. No abandone nunca, siempre hay otro movimiento.

@ Fuente: Estrategias de Shackleton

Cada vez que nos mentimos a nosotros mismos o a los demás

Cada vez que nos mentimos a nosotros mismos. Nos aejamos de la esencia de nuestra vida y empezamos a vivir la vida de otros.

Cada vez que nos mentimos a nosotros mismos.

Cada vez que mentimos a los demás.

Cada vez que aparentamos ser lo que no somos

Cada vez que nos identificamos con el cargo

Cada vez que no reconocemos lo que somos con nuestras debilidades.

Cada vez…

Nos vamos creando una VERSIÓN FALSA de nosotros mismos. Nos identificamos con nuestras caretas que tenemos pegadas en nuestro rostro. Dejamos de saber quienes somos. Nos alejamos de la esencia de nuestra vida «auténtica» y empezamos a vivir la vida de otros, vidas de falsedades de comparaciones y apariencias.

Cada vez la distancia es más grande. Cada vez resulta más complicado responder a una pregunta esencial:

¿Quienes somos?

Pues como decía Chaplin…todos somos personas únicas y diferentes.

Siempre hay «un poco más» detrás de nuestras palabras…

¿Qué decimos con nuestras palabras?. Siempre hay un poco de sentimientos, de dolor, de culpa, de miedos, de resentimiento

SIEMPRE HAY…

Siempre hay un poco de verdad en cada: «Es broma«.

Siempre hay un poco de dolor en cada: «Estoy bien«.

Siempre hay un poco de pequeña mentira en cada «No sé«.

Siempre hay un poco de Sentimientos en cada: «No me importa«.

¡Qué importante es saber lo que hay detrás de lo que decimos!

Las personas mayores…¡Qué cantidad de sabiduría sentada en un simple banco!

La sabiduría y experiencia de las personas mayore. Cuando eran jóvenes y tenían poder e influencia todos querían acercarse a ellos y ellas.

En mi barrio vive un ex directivo de una gran multinacional. Era una persona muy conocida en su sector. Salía en la tele. Aparecía en la prensa económica.

Se jubiló hace ahora varios años. Debe tener ahora cerca de 80 años. Pero se conserva muy bien. Se le ve pasear con su bastón acompañado de su mujer. A paso lento. A veces se les ve a los dos sentados en un banco cerca del parque donde juegan los niños. No se le ve acompañado de escoltas. No se observa ninguna multitud de altos directivos prestándole pleitesía. Ningún proveedor ofreciéndole sus servicios y productos. Ningún reportero de prensa económica. Se les ve sólos. Tranquilos.

…imagino que los escoltas, los directivos, los proveedores y los reporteros están ocupados atendiendo a altos directivos en activo. Es normal.

Cuando le veo sentado en el banco, me encantaría acercarme a él para pedirle algún consejo. Escucharle relatar alguna experiencia. Plantearle mis “magnificadas dificultades” para que me dé su visión al respecto. Con otra perspectiva. Pero…nunca lo hago. Me parece atrevido pedir sin ofrecer nada a cambio. Eso sí. Le escucharía con mucha atención. Para no perderme nada.

¡Qué cantidad de experiencias, vivencias y, por qué no decirlo, ‘sabiduría’,  sentadas en ese banco!