Cuánto más te cuesta,…más lo aprecias

Mi primer ordenador fue un Spectrum 48K. Mi segundo un Amstrad PC 1512. Un año trabajando para poder comprarlo. Mereció la pena.

Mi primer ordenador fue un Spectrum 48K. Nos lo regalaron mis padres. Un sacrificio familiar. El origen de mi interés por la tecnología. Mi segundo ordenador fue un Amstrad PC1512. Este me lo pagué yo. Sobre el año 1990. Costó 139.000 pesetas (835€). Me pasé más de un año ahorrando:

>> Limpié una multitud de coches de los vecinos de la urbanización.

>> Fui el jardinero particular para cortar el césped, regar las plantas de los vecinos y recoger las hojas que se caían de los árboles en Otoño.

>> Pasé cientos de veces la aspiradora en casa. >> Sacrifiqué la compra de helados caros del estilo Frigodedo, Dráculas o Capitán Colas por helados simples de limón o naranja.

>> Sustituí los chicles Bang Bang por chicles Boomer que eran mucho más baratos pero duraban solo un minuto antes de que se quedasen duros como una piedra.

>> Di clases particulares de matemáticas.

He de reconocer que tuve “ayuda indirecta”. De no haber pasado la aspiradora dos o tres veces al día en casa o por la generosidad de los vecinos para limpiar sus coches… no lo hubiese conseguido.

Y llegó el día.

Recuerdo la ilusión inmensa cuando lo compré. Me levantaba todos los días muy temprano por la mañana para utilizarlo. Enormemente satisfecho por todo el esfuerzo para conseguirlo.

Folicroqui Viajero

Bingo viajero folicroqui. ¿Estás cansado de que los viajes con niños en coche se hagan interminables? ¿Quieres una alternativa a las tablets?

Comparto mi gran descubrimiento de 2019 para que los viajes con niños en coche sean más divertidos, minimizando las peleas y discusiones a sólo el 13% y el uso de la tablet al 0%.

El Bingo Viajero. Por supuesto, adaptado a versión Folicroqui.

Si los peques lo dibujan en casa, pues mucho mejor. Más divertido. Si vas con prisas, puedes imprimir 10 copias para llevar en la guantera del coche y sacar cuando las cosas se complican.

Todo sea por pasarlo bien en familia y hacer el viaje más ameno…

Todavía conservo la carta…

¿Quieres despedirte de tus compañeros de forma original?. Envía una carta a cada uno expresando lo que te han aportado en tu vida.


Todavía conservo la carta. Una carta especial. Una carta breve. Concisa. Personalizada. Y con mucho significado. La escribió un jefe que tuve hace tiempo. Lo pasó mal. Muy mal. Le invitaron a irse de la empresa. Los detalles son lo de menos. Se fue. Antes de irse se reunió con todo su equipo. Éramos cuatro personas. Nos explicó la situación. De forma positiva. Optimista. Tranquila. Sin crear alarmas. Sin criticar a nadie. Defendiendo siempre la empresa. Nos agradeció de palabra haber tenido la enorme fortuna de haber sido nuestro jefe durante dos años. No sólo de palabra. Tenía cuatro cartas manuscritas. Una carta para cada persona del equipo. Cada carta diferente. Personalizada. Nos las entregó a cada uno. Y se despidió de todos. Nunca hablamos en el equipo sobre lo que nos había dicho en nuestra carta. No hacía falta. Hay cosas que no se pueden explicar con palabras. Solo sé que en los momento difíciles… …leo de nuevo la carta.

Érase una vez una PMO en la que «habitaban» directores de proyecto…

PMOs Administrativas y Estratégicas. La importancia de que la información sea fiable para poder tomar decisiones adecuadas.

Érase una vez una PMO en la que “habitaban” Directores de proyectos.

Era una PMO rigurosa y buena. Perseguía la mejora en la gestión de los proyectos, la estandarización de los procesos y la mejora de la calidad de las entregas. Tenía como objetivo madurar y tener una orientación estratégica. Los Directores de Proyectos “alimentaban a su PMO” con datos reales que representaban la realidad del proyecto. Los Directores de Proyecto no “tenían miedo” a su PMO. Les ayudaba en su trabajo. La PMO producía informes ejecutivos de altísimo valor. A veces, con indicadores Rojos y a veces con indicadores Verdes. Pero siempre con información veraz. Sin crear alarmas innecesarias.

Pero, … un día , llegó un LOBO que se ponía “muy nervioso” al ver los Rojos en su PMO. Gritaba y chillaba cuando veía un Rojo. Creó una cultura del miedo y de la culpa. Los Directores de Proyecto empezaron a “maquillar los resultados de sus proyectos” a su PMO, y la PMO los retocaba de nuevo para presentarlos al LOBO. Ya no había ROJOS, y el lobo se quedó tranquilo. El LOBO, complacía a sus jefes COCODRILOS con bonitos mensajes. Y los cocodrilos, tomaban decisiones ejecutivas.

… y se preguntaban:

¿Para qué queremos una PMO con tanto verde?