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Francisco José Martín-Moreno Carnero

“¿Descríbame quién es usted?”, me preguntaron en una entrevista de trabajo.

Mis tres neuronas quedaron desconcertadas por la pregunta. Se pusieron rápidamente a pensar y filosofar. La pregunta es realmente compleja si no la has pensado antes.

Y no lo había hecho.

¿Soy Ingeniero Industrial?. Pues sí, es lo que estudié. Pero jamás he ejercido. Me costaría saber dónde está la bujía de un coche. Entonces no soy eso.

¿Soy Consultor?. Pues lo fui. Ahora no. O sí. No lo sé. Pues no soy eso.

¿Soy escritor o jardinero?. Pues claramente no. No me gano la vida con ello. Pero me encanta escribir, hacer folicroquis y cuidar el jardín. Pues no soy eso. O sí lo soy. No sé.

¿Soy de Madrid?. Nací allí. Pero mi ilusión es vivir en una pequeña casita en Mallorca cuando nos jubilemos y las niñas sean mayores.

[…]

Menudo lío.

El tiempo pasaba y tenía que contestar. Copié a Chaplin. Dije: “soy lo que soy. Una persona única y diferente que disfruta mucho haciendo un Folicroqui cada día”.

¿Cómo proceder cuando recibes un comentario en Linkedin?…

¿Cómo proceder cuando recibes un comentario en Linkedin?

¿CÓMO PROCEDER CUANDO RECIBES UN COMENTARIO / LIKE A UNA PUBLICACIÓN?

Hay varias opciones:

1. Contestar cada comentario recibido dando las gracias.

2. Contestar con un comentario a cada Like recibido dando las gracias.

3. Contestar a un subconjunto de comentarios en base a algún criterio razonable o lo que se sienta en cada momento; formulan una pregunta, presentan una visión alternativa, te han mencionado dándote las gracias, etc…

4. No contestar a ningún comentario nunca.

La pregunta que me hago y que me interesa muchísimo saber es: ¿Cuándo haces un comentario a una publicación y no te contestan, lo sientes como una “falta de respeto y/o educación?

Si es así ¿Por qué?

Tratar a los demás como les gusta que les traten…

Tratar a los demás como les gusta que les traten

Leí una publicación en la que una persona decía con sinceridad y autenticidad:

“Mi secreto profesional es tratar a los demás como me gusta que me traten a mí”.

La frase quedaba fenomenal…

El problema [afortunadamente] es que a todos no nos gustan las mismas cosas.

Lo verdaderamente difícil es tratar a los demás como les gusta que les traten.

Mi función en la empresa es ser un «florero»

¿Cuál es su función en la empresa?...Soy Florero

Hace años conocí a Don Rufino.

Trabajaba en una compañía que se encontraba inmersa en un proceso de cambio significativo. Hoy en día, a estos cambios se les llaman “procesos de transformación digital”. Para el caso, es lo mismo.

Se inició el cambio:

– Contrataron directivos de alto nivel con amplia experiencia en el mercado.

– Estos directivos trajeron con ellos profesionales de confianza.

– Los profesionales de confianza contrataron a su vez los servicios de grandes consultoras.

– Las grandes consultoras subcontrataron servicios a empresas más pequeñas.

Y, todos, se pusieron a trabajar en el cambio. El primer de ellos… Don Rufino:

Persona comprometida. Con mentalidad abierta. Sin miedo a cambiar él. Identificado con su compañía. Entendía perfectamente la cultura de SU empresa. Comulgaba con los nuevos valores y principios. Regaló sus consejos a directivos, a consultores, a profesionales de confianza. Con ilusión. Con valentía. Con pragmatismo. Sin ego.

Un día alguien le dijo:

“Don Rufino. Tu papel en el proceso de cambio es ser un FLORERO. Deja actuar a los que saben”.

… y, Don Rufino, con resignación, se adaptó al cambio.

Se convirtió en un bonito florero.

La cafetería del barrio…

La cafetería del barrio

Hubo un tiempo que iba a tomar café a una cafetería del barrio.

Pero dejé de ir.

¡Y mira que el café estaba bueno!

El dueño de la cafetería trataba mal a sus empleados. Les increpaba en público. Les hacía quedar mal. Les “lanzaba” palabras duras en alto… Y no era un tema puntual como resultado de un mal día. Era todos los días. Con todos los camareros que pasaban por el local.

Había clientes que, de forma prudente y medidas palabras le insinuaban que “no fuese tan duro”. Que se relajase. Pero no hacía caso.

Lo que está claro es que han perdido un cliente. El café, estaba delicioso, pero uno no se lo tomaba a gusto.

Me pregunto: ¿Qué pasaría si todos los clientes de la cafetería hiciésemos lo mismo?

…el dueño tuviese que cerrar su negocio lo que implicaría que los empleados se quedasen sin trabajo.

…quizás el dueño reflexionase sobre la situación y cambiaría su forma de actuar.

…o quizás no pasase nada.

…o quizás pasase mucho.

¡A mí no me pagan por limpiar!…

¡A mí no me pagan por limpiar!

A mí no me pagan por limpiar…

La motivación, junto con la retención del talento es una de las mayores preocupaciones dentro de las organizaciones. Según Harvard, en un 85% de las organizaciones la motivación de los empleados disminuye bruscamente al finalizar los primeros seis meses y un tercio de los trabajadores no se siente a gusto con su jefe. Los jefes tienden a culpar de sus problemas a todo lo que se mueve ignorando el fondo de la cuestión.

La gente no quiere cambiar de trabajo. Quiere cambiar de jefe.

Imponer normas estúpidas, tratar a todos por igual, no reconocer los logros, no comunicar adecuadamente, limitar la proactividad de los empleados para perseguir sus pasiones, no hacer divertido el trabajo, crear una cultura del culpa y miedo, … son algunas de las causas que minan la motivación de los empleados

…  Analizando de forma simplista la foto, podemos sacar la conclusión de que “el empleado es un irresponsable sin falta alguna de compromiso por la empresa”.

Y no nos faltaría razón!!

… pero… ¿qué conclusión sacamos si se analiza la foto de una forma más global?

¡Cómo hemos cambiado!…

¡Cómo hemos cambiado!

Hoy reunión importante del consejo. Tres altos ejecutivos en la sala . La estrategia de la compañía está en juego…

Jordi, el CEO, expone solemnemente – “Tenemos un crecimiento negativo debido a la desaceleración económica. ¡Hay que actuar!”.

Pablo, el director de RRHH, responde con prudencia  – “Realicemos una devaluación competitiva de los sueldos”.

Cristina, la CFO, exclama de forma seria – “Por supuesto. Rejustemos la plantilla y desvinculemos algunos recursos”.

Fin de la reunión. Hora de irse a casa. Quitarse las CARETAS y hablar claro…

CINCUENTA AÑOS ANTES

Jordi, 6 años: Muy preocupado. Se ha tragado un diente. Resuelve el problema ejecutivamente «Hola, Ratoncito Pérez, se me ha caído el diente. Me lo he tragado. Pero te haré un dibujo».

Pablo, 5 años – Su padre le hizo sopa. Le persuade «Cómetelo, que está muy rico». Pablo prueba. No le gusta. Contesta: «Papi, tú y yo tenemos gustos distintos».

Cristina, 7 años: Muy enfadada por el castigo. Toma una decisión importante que afecta sus finanzas. «Papis, me voy de casa. No me merezco vivir aquí. Un beso, Cristina. Estoy en el garaje, adiós».

¡Son las 21:00. Jordi, Pablo, Cristina … a la cama!

Una petición antes de dormir… ¿Papis, nos compráis una CARETA para nuestro cumple?

La bufanda de la discordia…

La bufanda de la discordia

La bufanda de la discordia.

Presuntamente abandonada en el autobús. En el suelo. Sin propietario identificado.

Todos los viajeros del autobús ajenos a la ‘desafortunada circunstancia’. Hasta que la paz se interrumpe. Un viajero se percata de la situación. La recoge. Pregunta a las personas que están cerca si se les ha caído. Todos responden de forma negativa.

Una mujer parece confusa. Se fija en la bufanda. Responde en alto “Sí. Es mía”. El viajero se la ofrece. La mujer se la guarda.

Un hombre trajeado exclama: “¡Señora. Esa no es su bufanda!”. La mujer le responde muy enfadada “Y usted qué sabe. ¡Es mi bufanda!”. El hombre trajedado dice “Es de la mujer del fondo. Vi cómo se le caía”.

La mujer del fondo observa su cuello y responde amablemente “Sí. Esa es mi bufanda”.

Un joven reprocha al hombre trajeado “Si vio cómo se le caía, por qué no hizo nada”.

El hombre trajeado le recrimina “Pero tú qué dices chaval”.

…y, sin pretenderlo “un hombre trajeado, dos mujeres y un joven” que no se conocían de nada encuentran dos cosas en común:

1. Un enfado.

2. Una bufanda realmente fea.