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Francisco José Martín-Moreno Carnero

“¿Descríbame quién es usted?”, me preguntaron en una entrevista de trabajo.

Mis tres neuronas quedaron desconcertadas por la pregunta. Se pusieron rápidamente a pensar y filosofar. La pregunta es realmente compleja si no la has pensado antes.

Y no lo había hecho.

¿Soy Ingeniero Industrial?. Pues sí, es lo que estudié. Pero jamás he ejercido. Me costaría saber dónde está la bujía de un coche. Entonces no soy eso.

¿Soy Consultor?. Pues lo fui. Ahora no. O sí. No lo sé. Pues no soy eso.

¿Soy escritor o jardinero?. Pues claramente no. No me gano la vida con ello. Pero me encanta escribir, hacer folicroquis y cuidar el jardín. Pues no soy eso. O sí lo soy. No sé.

¿Soy de Madrid?. Nací allí. Pero mi ilusión es vivir en una pequeña casita en Mallorca cuando nos jubilemos y las niñas sean mayores.

[…]

Menudo lío.

El tiempo pasaba y tenía que contestar. Copié a Chaplin. Dije: “soy lo que soy. Una persona única y diferente que disfruta mucho haciendo un Folicroqui cada día”.

¡No te columpies!

Paseaba este domingo con mi hija pequeña. Apasionante ruta de parques, columpios y tirolinas. Hacía muy buen tiempo y aprovechamos para estrenar el disfraz de vampiresa para Halloween.
¡Colúmpiame papi!, me dijo.
Pues claro. ¡Colúmpiate y diviértete!.
¡Más alto papi!.
¡Hasta el cielo!, la dije.
Fue muy divertido.
De pequeño me gustaban mucho los columpios. Me balanceaba lo máximo que la gravedad y la energía cinética y potencial permite. Luego cometía la imprudencia de saltar y medir la distancia lineal recorrida. Algún pequeño golpe y torcedura, pero nada grave.
Reflexiono y descubro que hoy ya no me gustan los columpios.
Una pena. Desconozco la fecha en la que perdí la ilusión y llegué a la creencia de que los columpios son cosa de niños.
También pienso que cuando hacemos o decimos algo inadecuado, rápidamente la sociedad nos lo recrimina y nos advierte.
¡No te columpies!.
¡Sé prudente!.
¡No te equivoques!.
¡Cuidado!.
Y claro, cogemos miedo. Y ya no pretendemos alcanzar el cielo.
#Folicroquideldía

Diccionario abuela – gurú

DICCIONARIO ABUELA –GURÚ – ABUELA Lo que nos decían nuestras abuelas y abuelos se queda grabado en lo más profundo del alma. Con mucha más fuerza que las palabras de cualquier gurú o sabio. Cada día que pasa, sus sencillas palabras cogen una fuerza y un sentido inmenso. Afortunados los que tengan un abuelo o abuela para escucharles, aprender y agradecer que estén con nosotros. Y viva los Mauriños, las morcillas, las tabletas y los Juanosquis!!! Gracias!!

¿Los proyectos informáticos van al cielo?

Los proyectos informáticos van al cielo? Los proyectos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Algunos proyectos enferman gravemente … Mueren antes de nacer. Las causas más habituales de muerte son la “presupuestitis, imposicionitis y gestionititis”. No nos gusta cuando un proyecto informático enferma. Lo cubrimos con sábanas VERDES de seda elaboradas por la PMO para que se “vean bonitos y no nos pongamos tristes”. Cuando muere, no nos despedimos de él como merece. Lo enterramos en un sitio oscuro. En su esquela, jamás aparece la “causa de la muerte”. Olvidamos mencionarle y permanecerá en VERDE en la PMO para el resto de los días. Los proyectos informáticos “no tienen cuerpo”. Cuando mueren, las evidencias de su efímera existencia residen temporalmente en los servidores y los ‘papeles’. Con el tiempo … se borran para dar espacio a otros proyectos… No existen oficialmente ‘cementerios de proyectos muertos’ en las organizaciones. Ocasionalmente se realizan “análisis post-mortem”. El objetivo de este análisis no es el aprendizaje … sino la búsqueda del culpable. Una vez encontrado … el proyecto cae en el olvido y el culpable en el destierro. Podemos aprender mucho de los proyectos muertos. Un homenaje a todos ellos.