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Francisco José Martín-Moreno Carnero

“¿Descríbame quién es usted?”, me preguntaron en una entrevista de trabajo.

Mis tres neuronas quedaron desconcertadas por la pregunta. Se pusieron rápidamente a pensar y filosofar. La pregunta es realmente compleja si no la has pensado antes.

Y no lo había hecho.

¿Soy Ingeniero Industrial?. Pues sí, es lo que estudié. Pero jamás he ejercido. Me costaría saber dónde está la bujía de un coche. Entonces no soy eso.

¿Soy Consultor?. Pues lo fui. Ahora no. O sí. No lo sé. Pues no soy eso.

¿Soy escritor o jardinero?. Pues claramente no. No me gano la vida con ello. Pero me encanta escribir, hacer folicroquis y cuidar el jardín. Pues no soy eso. O sí lo soy. No sé.

¿Soy de Madrid?. Nací allí. Pero mi ilusión es vivir en una pequeña casita en Mallorca cuando nos jubilemos y las niñas sean mayores.

[…]

Menudo lío.

El tiempo pasaba y tenía que contestar. Copié a Chaplin. Dije: “soy lo que soy. Una persona única y diferente que disfruta mucho haciendo un Folicroqui cada día”.

¿Alguien se acuerda cómo se hacían las raíces cuadradas ?

¿Alguien se acuerda cómo se hacían las raíces cuadradas?. Las aprendimos en el cole y jamás las hemos empleado. Hay cosas que se olvidan

Decía Gabriel García Márquez una gran frase:

“Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón”.

Gran fase que aplica a todo.

… excepto a las reglas para hacer raíces cuadradas que aprendimos en secundaria. Imagino que Don Gabriel se refería a otra cosa.

‘Grandes corazones’ habitan en este Planeta que las han olvidado por completo. Es de las primeras operaciones matemáticas que se olvidan

… seguidas por los gradientes, divergencias y rotacionales. Qué lástima. Lo que no se usa. Se olvida.

¿Mereció la pena aprenderlo?

Sin duda.

¡Vamos a cazar ranas a la charca!

Vamos a cazar ranas. ¿Os acordáis?. De pequeño era un gran cazador de ranas. Luego las soltábamos para cazarlas el siguiente día y que no se acabasen

De niño iba a coger ranas a la charca.

Había cientos de ranas. Y cientos de niños buscando ranas.

Era muy divertido. Metíamos la mano en el barro de la charca y con un par de movimientos en zigzag las cogíamos. Había que intuir donde se escondían. Luego las contábamos y las volvíamos a soltar para que no se acabasen y para volverlas a cazar el siguiente día.

Volvíamos a casa cubiertos de barro y con olor a rana. Cuanto más barro y más sucios, más divertido nos lo habíamos pasado. Se me daba muy bien coger ranas. Era el mejor de la pandilla cazando ranas. El fútbol, por el contrario, nunca se me dio bien. Me vi obligado a desarrollar las habilidades de portero. Me convertí en un buen portero que cazaba ranas.

Hoy paseo por la misma charca. Sigue habiendo ranas. Lo que no hay es ningún niño cazándolas. Muy curioso. Imagino que es porque no está muy bien visto cazar ranas.

Este verano vi una rana saltar sobre la charca. Miré a mi alrededor. Nadie me observaba. Metí la mano en la charca para ver si la cogía. Se me escapó.

Perdí mi habilidad de cazar ranas.

¿Y tú, que haces en la empresa donde trabajas?

¿Y tú que haces en la empresa donde trabajas?. Da igual la posición y el cargo que tengas. Todos podemos contribuir a la misión de la empresa

La historia es muy famosa.

… pero siempre es bueno recordarla.

Fue protagonizada por el ex Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en una de sus visitas oficiales a las oficinas de la NASA en el año 1961. Mientras caminaba por las instalaciones, Kennedy se cruzó con unos empleados de la limpieza que se encontraban barriendo y fregando los pasillos del complejo. Kennedy se detuvo a conversar con uno de ellos. Le saludó con un apretón de manos y le preguntó:

– “¿Y usted qué hace aquí en la NASA?”

…imagino que la pregunta podía estar motivada «para quedar bien y salir bien en la foto» y que esperaba una contestación como la siguiente:

– “Señor. Estoy barriendo los pasillos” No fue así.

El empleado con gran orgullo le respondió:

“Señor, ¡estoy contribuyendo a poner a un hombre en la luna!”

[…]

Esta anécdota refleja la filosofía que imparte la NASA en sus empleados. Con independencia del puesto o cargo que cada uno tenga. Todos saben que cada uno de ellos, contribuye de manera eficiente hacia la misión principal que tenga la organización.

Y, nosotros: ¿Qué función tenemos en nuestra empresa?

El futbolín motivador.

El futbolín motivador. Definido en la literatura como una "herramienta estratégica" en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera

Está de moda.

Todo el mundo quiere trabajar en una empresa que tenga uno. …o más de uno. Universidades de renombre aseguran que mejora el rendimiento. Aumenta la productividad. Fomenta el compañerismo. Combate el estrés. La gente trabaja mejor. Se siente valorada, motivada y auto realizada. La empresa consigue un equipo comprometido, que trabaja mejor y con más ilusión.

¿Y qué puede ser eso que todos quieren?

Pues que va a ser. El futbolín.

Definido en la literatura como una «herramienta estratégica» en la cultura de cualquier empresa que pretenda ser innovadora y pionera. Seguro que hay razones profundas. No obstante, nos podemos preguntar:

¿De verdad que con un simple futbolín se consigue todo eso?… Pues compremos 10 futbolines ahora mismo.

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Y, si la motivación y autorealización no aumenta… tenemos 30 días para devolverlo.

En búsqueda (y compra ) de la Felicidad

“Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas y las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”

Zygmunt Bauman (sociólogo y filósofo) expresa dos ideas:

“Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas y las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”. Frase, a mi parecer, brillante. Luego expone su segunda idea:

“Casi todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”. Frase igualmente brillante.

Fusionando las dos frases dichas por Bauman podríamos llegar a concluir:

➀ + ➁ La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras a una tienda para comprar ideas de felicidad.

Competencias profesionales que no requieren master ni estudios

COMPETENCIAS QUE NO REQUIEREN MASTER NI ESTUDIOS…. Y DE ALTÍSIMO VALOR

Personas sin master y sin estudios ofrece:

1.- Amabilidad

2.- Agradecimiento y buena educación

3.- Pensamiento crítico y Personalidad

4.- Puntualidad y Respeto por el tiempo de otros

5.- Responsabilidad

6.- Iniciativa y Proactividad

7.- Coherencia y Sentido Común

8.- Actitud Positiva

9.- Constancia y perseverancia

…y profesionalidad y ganas de aprender.

¿Alguien le contrataría?

Adaptación de la infografía realizada por @alfredodovela y @vallejoangeles

¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?. No te digo ni que sí ni que no, te pregunto si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa

¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

Érase una vez hace muchos años:

Adulto – ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

Hijo pequeño ilusionado – ¡Siiii! Papi/Mami cuéntamelo. Cuéntamelo.

Adulto – No te he dicho que digas ni que Siii ni que Nooo. Sólo te pregunto si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

Hijo pequeño dubitativo – No.

Adulto – Vamos a ver. Yo no te digo ni que Si ni que No. Solo quiero que me digas si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

[Tras varios intentos se tiene el resultado]

Hijo pequeño llorando o enfadado por no poder escuchar el famoso cuento de la buena pipa.

[…]

Los niños nos hemos hecho mayores.

Pero seguimos contando cuentos …

…cuentos de la buena pipa.

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¿Y qué pasa con el décimo dentista ?

¿Y qué pasa con el décimo dentista?. Las estadísticas no fallan. Siempre hay un dentista o nutricionista que no piensa lo mismo.

9 de cada 10 dentistas recomiendan utilizar pasta de dientes. También 9 de cada 10 nutricionistas recomiendan hacer una dieta sana.

Es curioso. Siempre hay una persona que opina lo contrario a la mayoría. Siempre me pregunté la motivación que puede tener ese dentista o ese nutricionista a pensar lo contrario que el resto de sus colegas. Es absolutamente evidente que están equivocados. Lo que me lleva a la siguiente pregunta:

¿Qué es lo que me hace llegar a esa conclusión sin ser ni dentista ni nutricionista?

El sentido común… Pero también la opinión de la mayoría. El miedo a no ser aceptado por la sociedad por pensar diferente. Por salirme de las normas. Por discrepar. … y muchas otras cosas.

¿Y en todos los casos la mayoría tiene razón? Claramente NO. Por eso envidio a todas aquellas personas VALIENTES que defienden una posición aunque esté en contra de la mayoría. Y la defienden con asertividad. Con firmeza y con respeto. Sin miedo a las críticas. Sin temor a no ser aceptados por la sociedad. Esas personas deben seguir un camino duro. De rechazos e incomprensiones. Y, en muchas ocasiones, nos ayudan a abrir los ojos a los demás.

Dicho lo anterior: …¡1 hora de deporte al día y, los dientes, bien cepillados siempre!.

¿Quieres alegría?…¡Pon un Groucho Marx en tu día!

¿Quieres alegría?…¡Pon un Groucho Marx en tu día!:

1. Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan tengo otro

2. Debo confesar que nací a una edad muy temprana

3. Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente

4. Si eres capaz de hablar sin parar, al final te saldrá algo gracioso, brillante e inteligente

5. Perdonen que no me levante

6. No reirse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos

7. Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien

8. Nunca pertenecería a un club que admitiera como miembro a alguien como yo

9. Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!

10. Jamás olvido una cara, pero en su caso estaré encantado de hacer una excepción

 

Y sucedió algo diferente…

Esperar a ver quçe sucede cuando te piden algo. ¿Qué sucede?. Pues cosas sorprendentes que no te puedes imaginar. O sí... quién sabe

Recibí en mi email personal una oferta de un proveedor de tecnología.

Me ofrecía sus servicios de forma escueta. Solicitaba mantener una conversación conmigo. El correo no estaba personalizado. Tenía decidido borrar el correo. Luego pensé en contestar simplemente dando las gracias e indicar que yo no me ocupaba de eso. Finalmente… decidí hacer algo diferente. A ver qué pasaba.

Me informé exhaustivamente de su compañía y del producto que ofrecía. De las referencias que tenía en el mercado. Analicé el perfil de Linkedin del comercial para interesarme en sus gustos, clientes que tenía, publicaciones, etc. Dediqué un par de horas el fin de semana. No domino el arte de la venta. En absoluto. Más quisiera yo. Pero disfruto escribiendo.

Le escribí un documento particularizado en el que le exponía cómo podía ofrecer su producto. Los beneficios que obtendríamos. Le informé del dpto. al que dirigirse… etc. Le escribí la oferta que a mi me hubiese gustado recibir si fuese el responsable.

Le expuse honestamente que no disponía de poder de compra en la organización. Le agradecí la oportunidad de haber contactado conmigo. Le deseé suerte en el maratón que iba a correr.

Envié el correo. Y esperé a ver qué sucedía.

… y, sucedió algo diferente.