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Francisco José Martín-Moreno Carnero

“¿Descríbame quién es usted?”, me preguntaron en una entrevista de trabajo.

Mis tres neuronas quedaron desconcertadas por la pregunta. Se pusieron rápidamente a pensar y filosofar. La pregunta es realmente compleja si no la has pensado antes.

Y no lo había hecho.

¿Soy Ingeniero Industrial?. Pues sí, es lo que estudié. Pero jamás he ejercido. Me costaría saber dónde está la bujía de un coche. Entonces no soy eso.

¿Soy Consultor?. Pues lo fui. Ahora no. O sí. No lo sé. Pues no soy eso.

¿Soy escritor o jardinero?. Pues claramente no. No me gano la vida con ello. Pero me encanta escribir, hacer folicroquis y cuidar el jardín. Pues no soy eso. O sí lo soy. No sé.

¿Soy de Madrid?. Nací allí. Pero mi ilusión es vivir en una pequeña casita en Mallorca cuando nos jubilemos y las niñas sean mayores.

[…]

Menudo lío.

El tiempo pasaba y tenía que contestar. Copié a Chaplin. Dije: “soy lo que soy. Una persona única y diferente que disfruta mucho haciendo un Folicroqui cada día”.

…¿y qué demonios era un rotacional?

¿Alguien se acuerda lo que rea un rotacional?. Posiblemente se nos ha olvidado. Por haberlo empleado en nuestra vida. ¿Mereció la pena aprenderlo?

Queridos amigos ingenieros, matemáticos, físicos, químicos, estadísticos, financieros, informáticos, …

Hace ya tiempo que dejamos el “apasionante mundo” de las Derivadas, Rotacionales, Divergencias, Gradientes, Teoremas “extraños” de Laplace o Gauss…

Grandes aprendizajes en la Universidad. Mucho “sufrimiento” … mucho estudio. Recompensa posterior cuando finalmente aprobábamos los exámenes. Satisfacción por el trabajo bien hecho.

Superar un “cero patatero” en un examen de Física porque el Gradiente no sale … es un tema duro. A veces deja “secuelas temporales” 🙂

El devenir profesional de cada uno de nosotros ha seguido diferentes rumbos. Muchas veces sin relación directa o indirecta con la carrera que estudiábamos de jóvenes.

Y me pregunto: ¿Cuántos hemos tenido la “apasionante misión” de hacer un Gradiente, Rotacional o Divergencia en nuestra carrera profesional para resolver un problema práctico?

¿Qué nos hemos llevado de lo que aprendimos y ya no recordamos?

#Folicroquideldía

Los Folicroquis enamoran

Las infografías más visuales y adictivas enamoran. Los folicroquis enamoran y unen personas. Crean relaciones y facilitan decri lo que sentimos

¡Los Folicroquis enamoran!

Hace un par de semanas Eva contactó conmigo. Para pedirme un favor. Hacer un #folicroquideldía especial para enviárselo a una persona muy especial para ella. Quería sorprenderle. Significaba mucho. Quería hacer algo diferente.

Hablamos veinte minutos por teléfono. Me contó los mensajes que quería trasladar y me envió unas notas escritas y unas fotos.

Y el bolígrafo que dibuja folicroquis se puso en marcha a toda pastilla.

Me hacía mucha ilusión esa petición y la confianza.

Envié el folicroqui a Eva el día siguiente y me pidió que lo publicase.

… y, ¿Cómo acabó la cosa?

Hay un refrán que dice… “la curiosidad mató al gato”.

¡Gracias Eva!

ZX Spectrum. El inicio de la transformación digital

Los verdaderos inicios de la era digital. Nunca se consiguió MÁS con MENOS.  El ZXSpectrum...  Eran los años 80. Primer ordenador asequible en el mercado. El ZX Spectrum.

Los verdaderos inicios de la era digital. Nunca se consiguió MÁS con MENOS. El ZXSpectrum… Eran los años 80. Primer ordenador asequible en el mercado. El ZX Spectrum. Papá yo quiero uno!. La mítica cinta de Horizontes, los 4 minutos de carga, los sonidos, las rayas en la pantalla, la limpieza minuciosa de la cinta, el terrible “Tape loading error”. Nunca la programación ha conseguido exprimir mejor los 48/16K de memoria disponible. Qué aprovechamiento de los recursos disponibles!. Me pregunto el número de profesionales en el mundo de TI que comenzaron su aventura en el mundo de la tecnología y las comunicaciones a partir de esta maravilla de la tecnología. El ZX Spectrum. Sólo 48K … cada línea de código perfectamente optimizada… Ni metodologías ágiles, ni en cascada, ni “perico de los palotes”. Los programadores de juegos trabajaban en equipo. Disfrutaban. Todos juntos. Y el producto resultante no podía ser de más calidad. ¿Eres tu uno de ellos? ¿Qué podemos aplicar hoy de lo que se hacía entonces?