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Francisco José Martín-Moreno Carnero

“¿Descríbame quién es usted?”, me preguntaron en una entrevista de trabajo.

Mis tres neuronas quedaron desconcertadas por la pregunta. Se pusieron rápidamente a pensar y filosofar. La pregunta es realmente compleja si no la has pensado antes.

Y no lo había hecho.

¿Soy Ingeniero Industrial?. Pues sí, es lo que estudié. Pero jamás he ejercido. Me costaría saber dónde está la bujía de un coche. Entonces no soy eso.

¿Soy Consultor?. Pues lo fui. Ahora no. O sí. No lo sé. Pues no soy eso.

¿Soy escritor o jardinero?. Pues claramente no. No me gano la vida con ello. Pero me encanta escribir, hacer folicroquis y cuidar el jardín. Pues no soy eso. O sí lo soy. No sé.

¿Soy de Madrid?. Nací allí. Pero mi ilusión es vivir en una pequeña casita en Mallorca cuando nos jubilemos y las niñas sean mayores.

[…]

Menudo lío.

El tiempo pasaba y tenía que contestar. Copié a Chaplin. Dije: “soy lo que soy. Una persona única y diferente que disfruta mucho haciendo un Folicroqui cada día”.

La cafetería del barrio…

La cafetería del barrio

Hubo un tiempo que iba a tomar café a una cafetería del barrio.

Pero dejé de ir.

¡Y mira que el café estaba bueno!

El dueño de la cafetería trataba mal a sus empleados. Les increpaba en público. Les hacía quedar mal. Les “lanzaba” palabras duras en alto… Y no era un tema puntual como resultado de un mal día. Era todos los días. Con todos los camareros que pasaban por el local.

Había clientes que, de forma prudente y medidas palabras le insinuaban que “no fuese tan duro”. Que se relajase. Pero no hacía caso.

Lo que está claro es que han perdido un cliente. El café, estaba delicioso, pero uno no se lo tomaba a gusto.

Me pregunto: ¿Qué pasaría si todos los clientes de la cafetería hiciésemos lo mismo?

…el dueño tuviese que cerrar su negocio lo que implicaría que los empleados se quedasen sin trabajo.

…quizás el dueño reflexionase sobre la situación y cambiaría su forma de actuar.

…o quizás no pasase nada.

…o quizás pasase mucho.

¡A mí no me pagan por limpiar!…

¡A mí no me pagan por limpiar!

A mí no me pagan por limpiar…

La motivación, junto con la retención del talento es una de las mayores preocupaciones dentro de las organizaciones. Según Harvard, en un 85% de las organizaciones la motivación de los empleados disminuye bruscamente al finalizar los primeros seis meses y un tercio de los trabajadores no se siente a gusto con su jefe. Los jefes tienden a culpar de sus problemas a todo lo que se mueve ignorando el fondo de la cuestión.

La gente no quiere cambiar de trabajo. Quiere cambiar de jefe.

Imponer normas estúpidas, tratar a todos por igual, no reconocer los logros, no comunicar adecuadamente, limitar la proactividad de los empleados para perseguir sus pasiones, no hacer divertido el trabajo, crear una cultura del culpa y miedo, … son algunas de las causas que minan la motivación de los empleados

…  Analizando de forma simplista la foto, podemos sacar la conclusión de que “el empleado es un irresponsable sin falta alguna de compromiso por la empresa”.

Y no nos faltaría razón!!

… pero… ¿qué conclusión sacamos si se analiza la foto de una forma más global?

¡Cómo hemos cambiado!…

¡Cómo hemos cambiado!

Hoy reunión importante del consejo. Tres altos ejecutivos en la sala . La estrategia de la compañía está en juego…

Jordi, el CEO, expone solemnemente – “Tenemos un crecimiento negativo debido a la desaceleración económica. ¡Hay que actuar!”.

Pablo, el director de RRHH, responde con prudencia  – “Realicemos una devaluación competitiva de los sueldos”.

Cristina, la CFO, exclama de forma seria – “Por supuesto. Rejustemos la plantilla y desvinculemos algunos recursos”.

Fin de la reunión. Hora de irse a casa. Quitarse las CARETAS y hablar claro…

CINCUENTA AÑOS ANTES

Jordi, 6 años: Muy preocupado. Se ha tragado un diente. Resuelve el problema ejecutivamente «Hola, Ratoncito Pérez, se me ha caído el diente. Me lo he tragado. Pero te haré un dibujo».

Pablo, 5 años – Su padre le hizo sopa. Le persuade «Cómetelo, que está muy rico». Pablo prueba. No le gusta. Contesta: «Papi, tú y yo tenemos gustos distintos».

Cristina, 7 años: Muy enfadada por el castigo. Toma una decisión importante que afecta sus finanzas. «Papis, me voy de casa. No me merezco vivir aquí. Un beso, Cristina. Estoy en el garaje, adiós».

¡Son las 21:00. Jordi, Pablo, Cristina … a la cama!

Una petición antes de dormir… ¿Papis, nos compráis una CARETA para nuestro cumple?

La bufanda de la discordia…

La bufanda de la discordia

La bufanda de la discordia.

Presuntamente abandonada en el autobús. En el suelo. Sin propietario identificado.

Todos los viajeros del autobús ajenos a la ‘desafortunada circunstancia’. Hasta que la paz se interrumpe. Un viajero se percata de la situación. La recoge. Pregunta a las personas que están cerca si se les ha caído. Todos responden de forma negativa.

Una mujer parece confusa. Se fija en la bufanda. Responde en alto “Sí. Es mía”. El viajero se la ofrece. La mujer se la guarda.

Un hombre trajeado exclama: “¡Señora. Esa no es su bufanda!”. La mujer le responde muy enfadada “Y usted qué sabe. ¡Es mi bufanda!”. El hombre trajedado dice “Es de la mujer del fondo. Vi cómo se le caía”.

La mujer del fondo observa su cuello y responde amablemente “Sí. Esa es mi bufanda”.

Un joven reprocha al hombre trajeado “Si vio cómo se le caía, por qué no hizo nada”.

El hombre trajeado le recrimina “Pero tú qué dices chaval”.

…y, sin pretenderlo “un hombre trajeado, dos mujeres y un joven” que no se conocían de nada encuentran dos cosas en común:

1. Un enfado.

2. Una bufanda realmente fea.

Proyecto de transformación digital: SATAN-3…

Proyecto de transformación digital: SATAN-3

¿Quién demonios es responsable de bautizar a los proyectos de tecnología?…

Análisis realizados por las principales consultoras de prestigio del mundo concluyen que, entre las principales causas del fracaso de un proyecto tecnológico se encuentran; perder el foco del proyecto, cambios continuos de requerimientos, equipos desalineados, complejidad tecnológica, planificaciones irrealistas,…

… dejando un porcentaje reservado a CAUSAS INEXPLICABLES. ¿Cuales pueden ser? Por alguna extraña razón, los proyectos de tecnología se ‘bautizan’ de una forma ‘fea’, hortera, nada inspiradora, con acrónimos malsonantes cuando se pronuncian fonéticamente, etc.

Poner nombre a un proyecto informático que recoja las mejores prácticas del marketing y ‘branding’ puede suponer un verdadero desafío para el personal informático. El ‘subconsciente’ nos lleva a llamarlo de la misma manera que la base de datos o del sistema operativo. Hasta cierto punto es comprensible. Cada cual sabe de lo que sabe…

… pero, poner un nombre a un proyecto que pretenda ser ambicioso, transformar la organización digitalmente o conseguir captar el 50% del mercado y que se llame – por ejemplo -“2P2”,  “S.A.T.A.N”,  «C.I.R.C.O». .

.. pues… da para reflexionar.

Defenderás tu opinión por encima de todas las cosas…

Defenderás tu opinión por encima de todas las cosas

De todo se aprende en esta vida.

…y, si sabes observar y escuchar… se aprende más.

En LINKEDIN se aprende mucho:

…se aprende del contenido técnico de las publicaciones y los comentarios que se generan. …se aprende de las personas asertivas que defienden su posición firmemente sin faltar al respeto a los demás.

…se aprende de las personas que afrontan las críticas, por muy duras que sean, con confianza en si mismos.

…se aprende de las personas que responden a los insultos que reciben en ocasiones con respeto y buenas palabras.

…se aprende de personas que tienen profesiones y experiencias completamente diferentes a la tuya.

…se aprende cuando emites una opinión y recibes comentarios que te hacen cambiarla.

… se aprende a cultivar la paciencia y reflexionar sobre “la motivación interior” que le hace a una persona emitir un “juicio duro” sobre un tema… antes de lanzar una crítica envenenada hacia su persona.

…se aprende de la valentía de ciertas personas para decir en alto lo que nosotros no nos atrevemos a decir.

¡Y a veces también te sorprendes!

… de aquellas personas que, después de un debate intenso, dicen en alto y sin miedo: “Me he equivocado”, “Me has convencido”, “Pues tienes razón”, “Perdona”, “Gracias”…

… y sigues aprendiendo.

¿Vandalismo u obras de arte?…

Vandalismo u obras de arte

Unos lo consideran actos de vandalismo…

…otros, verdaderas obras de arte sobre ruedas.

Lo que es indiscutible es el TALENTO y la CREATIVIDAD del artista ruso Nikita Gloubev. Donde existe suciedad y polvo, el artista descubre la belleza. Lavar el camión se convierte en un ‘acto de vandalismo creativo’.

Una maravilla!!

El TALENTO de Nikita Gloubev … escondido en su Curriculum Vitae. «Camuflado» entre las palabras y burocracia. Trivializado en las entrevistas de trabajo y procesos de selección. Listo para ser ’descubierto’ por los headhunters y los responsables de selección de las empresas.

EXISTE TALENTO.

El de Nikita y el de muchos otros.

Solo hace falta saber mirar y … quitar el polvo de la superficie.

Con atención.

Sin prejuicios.

Sin edades…

¿El honor está pasado de moda?

¿EL honor está pasado de moda?

Juego de honor, Hombres de honor, Cuestión de honor, En honor a la verdad, Código de honor, Palabra de honor, Deuda de honor, …

Tienen dos cosas en común:

1.- Son películas.

2.- Sus títulos tienen la palabra “honor”.

Podemos preguntarnos: ¿Hasta qué punto el honor es un valor “pasado de moda” hoy en día? ¿Qué significado le damos?

Pones las películas, y el honor te emociona. Muchos protagonistas acaban dando su vida por no faltar a la verdad y defender principios que les trascienden…

Acaban las películas, pones el telediario, y el honor «de las películas» se desvanece como el humo.

Cuesta encontrarlo.

En honor a la verdad, no me lo explico

¡No tendrás pensamientos impuros!

No tendrás pensamientos impuros

No tendrás pensamientos impuros.

¡Yo confieso!. Los he tenido. Y de los impuros, impuros.

Hace un año contactó un comercial conmigo. No le conocía previamente. Me pedía ayuda para vender su solución tecnológica. Y se la di. Le dije que no tenía poder de compra. Escuché su necesidad con atención. Atendí su llamada. Leí la información comercial que me envió. Parecía interesante. Le facilité los contactos adecuados en la organización a los que dirigirse. Le expuse las características de su producto que podían ser de mayor valor añadido en la organización. Le escribí unas notas en un Word…

¿y qué pasó después?

Nada.

Desapareció de la faz de la linke-Tierra. No volvió a contactar conmigo. Jamás contestó un mensaje. Nunca participó en una publicación.

Y me olvidé.

La semana pasada resurgió de la nada. Como si fuese la primera vez. Y contactó de nuevo conmigo. Había cambiado de compañía. Vendía otro producto tecnológico. Me dijo si podía ayudarle. Que su producto era bueno buenísimo. Y pensamientos impuros surgieron por mi cabeza.

Decidí no contestar.

Las decisiones en caliente nunca son buenas consejeras.