La vida misma

Mi primer reloj

Mi primer reloj... Que te comprasen tu primer reloj significaba “una cosa muy seria”. No era algo que sucedía cualquier día.

Mi primer reloj.

Que te comprasen tu primer reloj significaba “una cosa muy seria”. No era algo que sucedía cualquier día. Tenías que tener una determinada edad. Sucedía en un momento especial.. Tenías que haberte portado bien.

Significaba mucho.

La recepción del regalo es un recuerdo inolvidable. Te lo ponías en tu muñeca. La alegría era inmensa. Tenías que cuidarlo mucho. Y, si no era resistente al agua tenías que cuidarlo más. Por la noche pulsabas el botón de la lucecita para ver la hora. La una de la mañana en punto… «¡Qué tarde … y todavía despierto!».

A los cinco minutos volvías a pulsar. La una y cinco. Lógico. Funcionaba bien.

El tiempo es relativo … igual que la impaciencia cuando tienes ilusión por algo. Si además era un reloj calculadora… pues era “lo más de lo más”. No perdías oportunidad alguna para hacer operaciones matemáticas para calcular las vueltas de la compra que hacías con tu paga semanal de helados Drácula o Frigo Dedo.

Hoy se pueden conseguir relojes como churros. Con tecnologías superiores. A veces incluso los regalan. Si se pierden tienes uno nuevo . Si te aburres consigues otro.

Siguen siendo relojes.  Hacen su función. Marcan la misma hora. Pero … significan menos.

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